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23.7.10

"Cuando algo sale mal"


Se habla de la yeta, del gualicho, del karma, hasta del inodoro de elefantes sobre el que uno puede estar meado. Lo cierto es que mi vida anda atravesada por una serie de sucesos en donde todo aquello que puede salir mal, así sucede.

El elemento fundacional (el yo) está roto. Mi casa, mi computadora, la casa de mi vieja, mi cuerpo, todo el entorno, se está rompiendo tambien.

Cañerias que se tapan, goteras, grabadoras de dvd, cenucitis, deficiencia alimenticia. Pareciera todo conspirar.

Es creer o reventar, pero pareciera que es mi vida la que esta quebrada, fracturada, y que cada movimiento por salir, retuerce los cimientos.

Maldigo el aire, me enojo con el sol, lloro los desayunos y apreto, estrujo, retuerzo las medianoches.

Es como si la vida se empeñara en querer hacerme fuerte, a costa de roturas.

Me siento en un Hiroshima personal. que explota dentro mio, que con su onda expansiva, rompe, quiebra y tapa, todo lo que me rodea.

"y no puedo sino gritar, vamos adelante, con la boca llena de veneno... pero sintiendo en el fondo unas ganas enormes de sacarme los zapatos, de descansar, y de no moverme mas... nunca, de mi rincón"

Hoy me ganaron. Se ha dicho bingo. Mañana jugaré otra pulseada. Hoy no puedo sino descolgarme las alas... y desteñirme en estas letras, que mientras van dejando sus ultimas curvas, se desdibujan en una linea sin forma, hasta quedar chatas. Silenciosas. Ocultas.

24.2.10

Ejercicio numero 1


El resultado.
Ese riesgo constante.
Esa prueba delgada y final, que aprieta el pulmón del desgano.
El resultado.
Ese exito rodeado de ojos pardos.
Ojos que juzgan sin amor ni conciencia.
La mirada de esos seres desvalidos, que inundan de mentira los pequeños pasos.

Tajante como el color negro.
Asfixia su peso en los hombros. Se clava su hiel en los huesos.

Grita inmediatez: Interrumpe el té y el recreo.

Archienemigo de las 5 de la tarde. Por esas horas es cuando mas exige.


Ud. está advertido. Si lo encuentra paseando mansamente por el barrio, con cara de disimulado, llame sin dudarlo al 911.

La calidez, el proceso, la vida ordinaria, el color verde y las manzanas se lo sabrán agradecer.



20.10.09

"Lucky Strike"

Se enciende.
Resquebraja el papel que lo envuelve. Se siente nuevo. Reluciente. Sus primeros humos bailan en el aire. Luce orgulloso, su condición de recién prendido.
Se consume lentamente, fagocitandose, preso de nerviosas pitadas de sobremesa. Va perdiendo altanería hasta convertirse en colilla.
Ya inutil, es arrastrado a su vil muerte de cenicero. Tumba del prensado laborioso, que con Nobleza, Picardo le supo dar.
O en el peor de los casos, es arrojado, aun en brasas, a una tumba de asfalto. Se deja consumir por un viento veraniego. Con estertores escupe sus últimos humos, envuelto en la parca soledad de quedarse sin destino.
Fue cigarro arropado junto a 9 compañeros, en papel metalizado y box de colección. Recuerda melancólico ese noble pasado. Extraña aquel viejo confort.
Es pateado por extraños, ajenos a su frágil estado. Supo ser deseo de labios, y hoy no soporta ser objeto en extinción.

Finalmente es barrido por los dientes frios de un escobillón.


Lucky Strike, (17 de octubre - 20 de octubre 2009) Q.E.P.D.

1.10.09

"Quiste"

Hay un quiste.
Una mancha del mismo color de las begonias, que se adueña de la gente triste. Puede ubicarse facilmente en el brillo de los ojos o en el retozar de los dedos cuando descansan en el respaldo de las sillas.
Es como un día nublado que se aspira de a bocanadas humeantes y se exhala espeso como el humo de un cigarrillo.
No se maquilla ni se desviste. Esta ahí, presente como un ladrillo anciano en el medio de un derrumbe.
Tiñe de olor la humedad de la vereda y se vomita de a suspiros cuando sorprende al descuidado.

Se resiste a la derrota, como un diente flojo que niega su peso y pende molesto, inutil, pero presente.

Paraliza y asusta, se anuncia terrible pero no se desboca.

Es simplemente eso, un quiste gris y neutro, que no trae consigo la muerte, que no estalla ni define, pero se anuncia y se desliza en cada sorbo de café con leche.

14.7.09

"Un estreno"

Darse a conocer, desnudar en cada minuto previo, la fragilidad de mis huesos. Concertar mil ensayos para desembocar en un momento.
Soltar la mano de aquello que cuidé como a una cuna mecida en el abismo. Dejarles algo a los actores que los haga sentir niños momentos antes de enfrentarse al cíclope. Despues de todo es eso... jugar con reglas.

Sentirse padre, hijo, abuelo.

Dar sala. Enfrentar al cíclope cara a cara. Escuchar los pasos disonantes desde el calabozo frio y bajo en el que se me transformó la cabina de luces y sonido.

".-Por favor apaguen sus celulares.-"
Y oscuridad. Nada mas que decir ni hacer. Tan solo ellos, y el ogro con su ojo gigante.

Mi sangre burbujeante, me atrinchera el grito. Ganas de parir. Sed de vida y de sosiego.

La primer risa ante algo que meses antes no era mas que una letra acartonada en un monitor 14 pùlgadas lleno de Piazzolla y enero.

Un aire frio, liviano y electrico recorriendome el pecho.

Los silencios diletantes de una sala oscura ante el drama no resuelto.

El escenario hogar espeso de aquello que queda por contar.

El aplauso. El alivio. Las sonrisas.

Las miradas llenas de guardapolvo y tiza. Miradas infantes, sonrisas abiertas.

Y despues solo el eco discordante que se agolpa en los oidos cuando el aplauso cesa y todo acaba.

La sensación ambigua y seca... mezcla de angustia y plenitud de sobremesa que deja un estreno cuando se te escurrió como un relampago y te sorprende en la cama, deslumbrado, horas despues, aferrandote a la almohada deseando que la vida fuese simplemente esto.


17.6.09

"Mientras tanto"

Mientras en 15 días se me viene encima el estreno, pienso:

Que el silencio, los domingos se hace mas pesado.
Que la lluvia y el rocio no se me hacen cotidianos.
Que la barba no me cicatriza y tapa la inocencia con solvencia.
Que la cena que cocino de trasnoche se asemeja
a un homenaje que me hago de parado.

Que los brindis son las ansias de rozarse con extraños.
Que extraño el olor dulce de una piel ajena.
Que el vino es buen amigo de las llagas,
pero traiciona los diques que me yerguen parco.

Que soy fiel novio del cinismo.
Que me reconozco hecho de tierra, carne y barrio.
Que tengo los dedos blancos de tanto apretar las almohadas
y me exaspera el insomnio todas las mañanas.

Pienso que los pasos se caminan con los dedos apretados.
Que saltar es ilusionarse con flotar
y luego el desengaño.
Pero si tengo que elegir todos los días,
entre flotar
y caminar hasta que ardan las rodillas,
pisar fuerte se me hace mas humano
y volar se parece mas a una mentira...

Aunque también... si tengo que sincerarme...

Camino cada paso con la esperanza inalterable
de levantarme en un vuelo manso
que pinte de rojo todo mi calendario
y llene de Marzo todos mis mediodías.

27.5.09

"Enseguida vuelvo"

A todos aquellos que se quedan esperando en las esquinas a que llegue...
A los que me dirigen la palabra con esperanzas de que yo degluta un comentario acorde a sus circunstancias...
A los que esperan de mi un ser humano paciente, sereno y ordenado.
A aquellos buenos samaritanos que confian en que recordaré sus cumpleaños.
A los cercanos que se ilusionan con presentarme mujeres que le hagan un golpe de estado a mi soltería anárquica.
A los cotidianos que se abrazan a la idea de volver a verme cotidiano...

Mis disculpas... ando absorto en una meta que me tiñe de verde.
Mil perdones... estoy bañado en la obsesión de un nuevo fallido intento por cambiar el mundo.

Perdón por el olvido, la distancia, y las cejas tensas, preocupadas.

Ando caminando por la vereda de transformar una fantasía en un recuerdo.

Y una meta así devora horas y agendas, compromisos y hasta risas... 

Pero les juro que vuelvo...

Ando cerca... 
 

28.4.09

"De lo propio y lo ajeno"

Puede llegar ese punto, luego de transitarse varios años, en donde nos miramos un buen día, mientras dejamos correr el agua como cascada por la espalda en la bañera.
Puede llegar ese día, sin avisos ni antemanos, en donde una mojada cachetada nos sorprenda. Un segundo microcefalo, en el que nos miramos desde afuera, como si fueramos un tercero que nos visita sin aviso previo.

Ver: Inmutarse ante la propia carne, sin terminar de reconocerla. Una magia dificilmente descripitible, la de mirarse como a un desconocido.
Releer: el cuerpo, las cornisas de los pesados parpados, los pliegues de la barba, las arrugas del desencanto.
Desesperarse: ante los bordes asperos del cuello, los pectorales tiesos, el propio sexo, espeso.
Escuchar nuevamente: Los canales melosos de la voz propia, los latidos pujantes del corazón, la saliva amarga cayendo por la garganta.

Y sin entender completamente el abstracto momento, nos apresuramos a recuperar terreno, apropiarnos de ese ajeno, que había sido siempre propio.

Simplemente es un momento. No se si les ha pasado.
Se asienta en uno la calma y el desasosiego.
Perder terreno en el hogar mas propio que nos dió la vida. Sentirlo ajeno, lejano. Ajado, por el viento del tiempo.

No se si les ha pasado. No ver en el espejo, a quien creian vestir.

Momentos así se pasan de largo cepillandose los dientes con dedicación.

7.4.09

"Pactemos"

Ok. Está bien. Pactemos. Lo mio no es espanto. Ni temor. No es incertidumbre ni desasosiego. No estoy sediento de estar sediento. Pero tengo sed.
Y si... No estoy desordenado ni necesito padrinazgo. No hay arreglo para muchas cosas y menos para las que no estan rotas. Así que pactemos.
Lo cierto, completa extraña, es que no nos conocemos. 
Vos estás aferrada al barandal del colectivo, con la desesperanza de quien se dejó masticar por la rutina. Tus ojeras asombradas y grisaceas, tu transpirar patinoso y afiebrado te delatan. 
Estás marchita.

Y aun así, hay algo en tu perfume de rocio mañanero que me hace aspirarte con frenética alegría. Me hace bailar en tus rulos, apenas conteniendo las ganas de paladearlos. De saborearte las pestañas deleitandome en el dulce rimmel que las baña. Un impulso irrefrenable de clavarte mis uñas en tus nalgas me late en las manos, que ahora transpiran también como las tuyas.

Entonces pactemos. Yo pongo mi parte. Hago caso omiso a mi amor intempestivo y mañanero. Detengo el frenesí de mis sentidos y te abandono a tu rutina de recien desayunada.
Yo juego mi parte. La de siempre. Finjo el desinterés mas relajado que me salga.
Pido entonces, solo una cosa a cambio...
Que me devuelvas la mirada. 

25.2.09

"Galopando hacia allá"



Y ahí esta, regurgitando mil soles de colores,

Ya llega.

Llega y me despeina.

Lo siento venir, galopando.

Con la fuerza totalitaria del deseo.

Un lugar.

Una casa, un rincón.

Un cuartel,

en donde la guerra diaria

es sed de cambio.

Un espacio, como punto de partida,

en donde la revolución es uno mismo.

Una hoguera, que de guarida a nuestra fiebre.

Nuestra. Tuya y mia.

Compartida.

En donde cada ladrillo sea cimiento de algo mas.

Una almohada que cobije nuestras ganas de vivir haciendo.

Y no nos deje dormir.

Y nos permita descansar.

Un lugar en donde volver sea partir.

Y vos querés pintar, pero vos querés cantar, vos querias leer,

crear.


Ahi viene... va a llegar. Para todos... va a llegar.

8.2.09

"Bon vivant"

Si desea levantarse a la mañana, cosa que es recomendable, hagalo de manera tal que las plantas de sus pies se aferren al suelo, haciendose uno con el planeta que lo sujeta. Nada de andar levitando sobre las asperezas.

De hacerse necesario desayune. Lo convencional es café, pero puede sorprenderse. Dese el recreo de algún té saborizado, y si se siente afortunado, hagase amigo del mate cocido.

Evite los diarios imperativos. Evite la tibieza del panico global. Si tiene un día soleado, simpatice con extraños malhumorados. Su buen talante puede y debe hacerse contagioso.
Si su amanecer es mas bien agitado, disfrute las delicias de la ironía y el sarcasmo. Tienen un efecto narcotico estimulante, pero ¡Cuidado y moderación, amigo mío! Nada peor que hacerse adicto.

Recluyase en actividades reproductivas. Digase a sí mismo "Quiero crecer hasta que mi pecho estalle". Luego tomese cinco minutos para enorgullecerse y continue mirando hacia adelante.

llegada la hora del almuerzo, detengase. Comer y caminar son dos actividades que no se complementan, entienda esto.

Pasado el tiempo de la digestión, remplace la siesta de la tarde por cuatro cuestionamientos. Profundos. Que tengan base. Cerciorese que no sean caprichos o pucheros, sino Señores cuestionamientos, de esos que llevan corbata y traje.

Luego, escriba. Mas tarde, cante. Ni bien termine con eso, dese un baño para sacarse el enchastre de tinta y bolero. Si tiene ducha, detengase en la maravilla de dejarse estar. Sienta como los hilos de agua, masajean su cabeza hasta dejarla blanca.

Una vez seco, tirese en el barro para deshacer lo anterior.

Repita la ducha y su procedimiento.

De hacerse necesario cene. Preparese a sí mismo una velada romantica. Vino tinto y un churrasco pueden ser grandes acompañantes.

Ni bien termine el festín, declarese a sí mismo un amor incondicional y salga a enfrentarse con la noche, como mas le guste. Desnudese ante el ojo lunar y grite. Luego sienta verguenza por desnudarse. Inmediatamente arrepientase.

Antes de dormir, discuta. Sea impulsivo. Frenético. Contradígase. Cuando el momento sea oportuno, llegue a una conclusión imponderable.
Permanezca en silencio unos segundos.
Aproveche ese instante de vacio para enamorarse. Llore. Llore a gritos hasta arrancar de su pecho la desídia.

Agotese.

Entonces y solo entonces, sonría.

Usted ha vivido un día más.

7.12.08

"Manual urbano"

Ella gustó del aire libre. Ocupó una mesa en la vereda y esperó pacientemente que algún mozo la atendiera. Como el mozo demoró, se entretuvo con uno de sus negros rizos, enrrollandolo y desenrollandolo hasta transformarlo en seda. Miró hacia el cielo y respiró primavera. Llegó el mozo. Ella lo saludó y le sonrió para pedirle una cerveza. Despues estiró sus brazos en la mesa y se arropó con ella para dormir una siesta de seis segundos. Despertó. Se frotó la nariz con sus dedos.
Esa idiotez me enamoró. Un acto tan inconsciente y simple. Se frotó la nariz con sus dedos con la soltura y la candidez de un duende. Se transformó ella entonces en un patio de recreo. Se transformó en infancia y en abrazo.

Llegó el mozo con la cerveza. Una vez mas, ella le sonrió y le agradeció tantas veces como tantas veces el mozo apoyó manies y servilletas. Entonces tomó con suavidad y uñas largas el chopp y bebió hasta saciarse la sed y apuñalar al verano. Apoyó el jarro y descansó sus hombros mansos en la silla.

Debe haber sido ese el momento en donde me observó observando.

Sus ojos tibios, trazaron algun obtuso plan y zigzaguearon. Sonrió con una mueca, calco de alguna comedia romantica que ofició de mala consejera.

Tomó el chopp. Ingirió el liquido artificialmente, sacandose una sed que ya no estaba. De hecho. el vaso podría haber estado vacio y ella hubiese hecho igualmente el mismo gesto de placer mecanico, de saciedad de historieta.
Entonces me miró resueltamente. En su mirada habia una voz acaramelada que decía "aca estoy".Obviamente, y siguiendo a pie de letra lo que el manual urbano dicta, deshizo rapidamente su mirada. No sea cosa que uno vaya a pensar que se está mostrando interesada.
Poco despues, unos espasmos extraños invadieron sus hombros. Al parecer eran parte del ritual porque no se avergonzó de su danza epileptica. Por el contrario, parecía embanderar su shock espastico con gestos de seducción de plastico.

Todo este circo de contrastes me resultó tan artificial que no pude evitar el rechazo. Que pena. Una persona mas que cree que su pose es mas seductora que su simpleza.

- Mozo, la cuenta.- Dije. Y poco despues me alejé caminando.

18.11.08

"La puerta de chapa"

Siendo de confianza, la encargada del edificio limpia parsimoniósamente, las casas de algunos de los inquilinos.
Como cualquier mediodía de Martes, Alicia le golpea la puerta al 2do B. Pero este Martes nadie le responde. Desde mi casa (El 2do A) puedo escuchar, desde hace media hora, el llamado de Alicia.

- ¡Abuela..! ¡Abuela..! - La puerta de chapa resuena ondulandose bajo el puño agrietado de la encargada. A medida que el tiempo pasa y nadie responde, el silencio libera un azar sombrio.

Golpean mi puerta.

Yo, que he estado observando la escena refugiado bajo la confortante manta de mi mirilla, atiendo a sabiendas de lo sucedido.

- La abuela no responde. ¿No podría usted llamar a Norma, la del consorcio, que tiene las llaves? -
- Si, claro. - Digo. Aunque por dentro quisiera no verme involucrado en una escena de tan tragico final anunciado.

Poco tiempo despues llega Norma. Con manos temblorosas se desespera en poner la llave en el cerrojo. La puerta se abre y el final es el previsto.

La abuela yace muerta en el suelo, abrazada por un charco de pis. El sonido del televisor con el programa de la tarde, repleto de aplausos y alegria, contrasta mortuoriamente con la escena. Pareciera ese sonido una ridicula burla hacia la abuela. Un olor fétido y humedo embadurna las paredes y las cajoneras. Al parecer la abuela ha muerto luego de hacerse encima y patinarse sobre su propia orina.

Patinarse sobre su propia orina.

El final de una mujer que ha vivido noventa y pico de años. Una mujer que fue madre, que cocinó almuerzos, que fue amiga, que rió contando chistes, que lloró por desamor, que se sonrojó, gritó, cogió, votó 22 Presidentes, arregló costuras, abrazó nietos.

Murió patinandose sobre su propia orina.

Poco tiempo despues, el SAME y la policia.

Vuelvo a mi casa perplejo y con mi remera sucia de silencio. Atino apenas a sentarme y prender un cigarrillo.

¿La abuela hubiera vivido de la misma forma cada día de su vida si hubiese sabido que el final que le aguardaba era morir patinandose con su propio meo?¿Hubiera vivido con tanta dedicación si hubiese sabido que le esperaba una muerte tan solitaria y ridiculamente deshonrosa?

Y consumiendome en una última pitada de cigarrillo, me doy cuenta. La muerte, esa perpetua desconocida que ronda callada cada uno de nuestros dias, no tiene nada de honorable. No existe manera alguna de morir honorablemente. Solo se puede, en el mejor de los casos, vivir honrando la vida.

30.10.08

"Cuando de repente... de atras de un árbol... me aparezco yo"

Sumergido en una de esas busquedas nausea(a)bundas en las que uno se embarca, solo por el hecho de obligarse a abandonar la casa un viernes a la noche, tocan vivir todo tipo de pseudo-aventuras.

La escena podría (aunque no suele suceder) acontecer siempre en la misma mesa, del mismo bar, con la misma ropa y la misma cara de hartazgo. Las que cambian (aunque pareciera que son siempre las mismas) son ellas.

Las mujeres calladas, de espiritu solemne y mirada inquisidora. De esas que te observan con cara de "entreteneme" y uno cual bufón de la corte se ve forzado a la agobiante tarea de "divertir" y, hasta en casos mas graves, de "sorprender".
Las chicas Freud, que, enmascaradas bajo antifaz con aumento, someten a análisis exaustivos y desgastantes, comentarios como "pasame un pancito".
Las hijas de la pseudomodernidad, que se embadurnan en falsa independencia, hacen bandera de su derecho a voto y entienden feminismo como "Si me abris la puerta o pagas la cena sos un gorila nacido en los años cincuenta que usa a las mujeres como adorno".
También estan, por supuesto, las "llamamellamamellamamequepasaquenomellamaste", las hijas del rock and roll, que lo miran a uno como si fuese un falo erecto que a veces emite sonidos muy similares a las palabras, las de agenda inaccesible...
En fin, una gama incalculable de especimenes deplorables que lo hacen sentir a uno Tom Cruise, y no precisamente por la facha sino por estar embarcado en una nueva "Mision: Imposible".

No conforme con tener que someterse a esta inagotable cantera de alienigenas, en la busqueda de una mujer normal, uno también tiene, cuando encuentra finalmente esa normalidad, una cantidad de pruritos a los cuales ha llegado con el paso de los años:
Que tenga sentido del humor, que sea interesante, linda, pensante pero no exaustivamente intelectual, que no tenga fobias a la hora de expresar cariño, que sea espontantea, que haya quimica, piel y buen sexo. Que le guste despertarse a la mañana y leer el diario. Que no se haga la complicada. Que no sea tan simple.

Las posibilidades entonces, retacean aún mas y es ahí en donde uno comienza a mirar realmente con amor a su delivery de comida china y al DVD club que abrieron en Av. Independencia.

Y entonces, justo cuando ya estabas por ir a alquilar la temporada 2 de Dr. House... aparece ella.

11.9.08

"El niño perpetuo"

Los bares de la avenida Boedo han salido a desfilarle sus vestidos a los transeúntes que se pasean indecisos en busca de dos sillas y una mesa en donde anclar su tardecita de sábado.Las señoras y los señores, emigrantes de fin de semana, estacionan su hora del té en la vereda; ellas guardan los anteojos de sol en la cartera, mientras ellos se desesperan por retener al mozo y agregarle al menú de media tarde alguna porción de torta que los exima de la dieta. Toda la escena combina con el frío tenue del otoño.

Pero a lo lejos, doblando por Carlos Calvo, se lo ve venir. Es el niño perpetuo, con su paso zigzagueante. De delantal amarillo e impoluto, buscando serenamente entre las bolsas alguna lata, algún cartón, o algún recuerdo.Se acerca Bombón.
Algunos dicen que el barrio lo adoptó en un abrazo de verano. Otros dicen saber que fue él quien adoptó al barrio y lo reformó en toscos retazos hasta contagiarlo con su color.En su sonrisa de crayón se confunden el pibe y el hombre. En sus ojos pardos y apagados brilla nostalgia de Manzi, soledad y cafetín.
Su zigzag ya se dibuja en la esquina del pasaje San Ignacio. Los vecinos o, mejor dicho, aquellos que no salen a conquistar Boedo únicamente los sábados a la tarde, se dejan saludar por él. Reciben su sonrisa como un trofeo, casi como una insignia que los declara oficialmente como habitués del barrio.—“¡Qué hacés, Bombón!”— responden al saludo. Y él se brinda con encanto a cada uno, les da su tiempo y su amistad sincera. A todos, detenidamente, los saluda con su sello característico.Algún canoso liga un abrazo. A otros simplemente les extiende la mano, en busca de algún mango.—“¡No tengo un sope, Bombón!”—, le dice un pelado. Y él, solícito, saca de su bolsillo una colección inagotable de monedas y las ofrece sin reparos, a su amigo.

Las señoras interrumpen su té de media tarde. Los señores detienen su resaca de lemon pie. Miran perturbados cómo Bombón se acerca. Y cuando casi se apresuran a pedir la cuenta... el zigzagueo de Bombón los deja esperando.
Es que él prefiere dedicarse a su amigo el Barbeta, o brindarle su espalda a la palma del mozo que lo espera fiel al ritual de cada tarde, o cada noche…Y a los turistas les dedica la gambeta. Y logra que se rindan y se dejen dibujar con sus crayones.

Se pierde el niño perpetuo en el atardecer de avenida Independencia. Su paso zigzagueante se aleja y corona de ocaso las veredas.Algunos dicen que en las suelas gastadas de Bombón está Boedo. Otros dicen saber que es el barrio el que le sigue las huellas.

8.5.08

"Fiebre de sábado por la noche"





El descanso precede a la batalla.
Ellos llegan al sábado habiendo hilvanado estrategias durante toda la semana.
Ni bien el sol se pone, ellas despiden a su ultimo amante de mensaje de texto y comienzan los preparativos.
Atrincherados en la heladera mas cercana, ellos fagocitan malta y se beben a si mismos hasta sentirse bien hombres.
Ellas se maquillan las tristezas, y pintan con delineador sus desengaños.
Las tropas de ambos bandos se disfrazan con sus mejores ropas para completar la ilusión, y se dirigen presurosos a enfrentarse.
Sus corceles bajan bandera en $3,10.
En el horizonte, se divisan los dos frentes.
Todos impermeables. Inalcanzables. Fatuos. Mudos.
Ahí, arropados en la oscuridad, que los protege de verse, (Ver a los otros y verse a si mismos) se deshacen entre halagos mentirosos e indiferencia fingida.
Estan los que terminan la noche "enamorados". Estan también los que terminan la batalla bañando sus ropajes en amarillo ocre, abrazados a una gris y oscura calle. Otros optan por huir de la escena, diciendo haber pasado una buena velada, hasta que la caricia negra del Fernét se deviene en madrugada, y el sol no deja lugar al desagravio.

Luego, mucho mas tarde, el domingo transformará a los soldados en veteranos de guerra, y habrá lugar para el almuerzo, el descanso y el sarcasmo.
Y mientras el lunes tiña de traje las almohadas, los fines se haran comienzo de la espera para los ellos y para las ellas.

27.4.08

"Yoconmigo"

Cuando imagino, condeno. Sentencio una oleada salvaje de la vida y la transformo. Y me hago llanto, me hago árbol. me hago sangre.

Cuando imagino, delineo a propio gusto un camino que se traza dentro mio y lo ordeno en los colores que el momento pide a gritos en tono de mandato.

Imagino y hago ofrendas de mi mismo. Renuncio a los grises. Me hago amigo de los blancos y los negros.

Cuando imagino me hago furia. Una furia que muy poco tiene de enojo y tiene mas de pasión en forma de manada. Una manada que no deja en pie ni las gotas de la lluvia de la tarde.

Cuando imagino, estallo. Me hago carne. Deseo. Me convierto en lujuria. En rojo. En fuego. Luego sepia y soy nostalgia, me marchito en un otoño incomprensible. Mas tarde me fatigo. Me hago niebla y soy olvido.

Imagino, y me alejo de la gente, del frio de la calle. Me voy lejos. Y distante, me hago amigo del olor del rio, del pasto. Y atravieso mi dolor y me hago sombra.

...

Y despues vuelvo.

19.4.08

"La humareda"

Hoy sali, y mientras caminaba, me miraba en esta niebla mentirosa, en este gris opaco que contagia a nubes con vidrieras. Perdido entre dos voces graves que me aturden la cabeza, traté de encontrar aire.
Buenos Aires está espesa. Sofocante. Está, sobre todo, claustrofóbica.
Esta humareda, lentamente la ha convertido en una carcel melancólica e hiriente.
En los ceños fruncidos de la gente, se han erguido barrotes, que se clavan como aguijones en cualquier intento honesto de mejorar uno el semblante.
Pareciera que un polvillo imperceptible se ha hecho arenilla entre los dientes, porque la gente va rumiando incoherencias sin sonido por entre las avenidas.
Ya han perdido el encanto, los cafés, el cigarrillo, las comidas. Pareciera que todo se ha vuelto insipido.
Los mas osados, se encapuchan con barbijos. Otros simplemente tosen, como único reclamo palpable. Pero lo cierto es que la ciudad entera pareciera haberse transformado en un estado de ánimo unísono. En una melancolica reseña de lo que fué y ya no será.
Para peor, y esto es quizas lo mas preocupante, muchos comienzan a acostumbrarse. Si uno mira atentamente puede ver, sin temor a equivocarse, algunos gestos fatigados, que parecen entregados a un destino de dias y noches grises. Sus ojos parecieran cada vez mas relajados en un achinarse involuntario.

Todos envueltos de gris. Un gris callado. Ausente.

¿Será la humareda la culpable?

12.4.08

"Medianoche"

El asfalto todavía tiene el eco de los pasos resonando en su mejilla, y las librerías de calle Corrientes se persignan esperando algún enamascarado de anteojos en busca del último ejemplar de Prust.
Alguna risa insomne se pasea entre las mesas de Guerrín. El rocio se desliza como sudor frío por las veredas, mientras el otoño juguetea combativo con el calendario.
En Congreso una hoja de diario de ayer (¿Hay algo mas desechable que un diario de ayer?) se pasea en busca de un destino de mugre. Será, en pocas horas, nada mas que un papel mas, de esos que ya son tantos que uno no los vé mientras camina.
Un perro, raza calle, camina zigzagueando buscando algún rincón de dos paredes.
En los bares solo quedan los romanticos, o los viejos condenados a una grapa perpetua.
Por las ventanas asoman resplandores verdes de televisores que el olvido o el sueño han dejado perdidos.
Hasta los colectivos se han llamado a tregua.
Un silencio de grillos y de luna corona los barrios de casas bajas y sinceras.

Y yo despierto.

18.2.08

"Acerca de la plata que se gasta en taxis"

Una vez mas me estoy volviendo.
Una vez mas me esfuerzo en buscar una situación que tengo la certeza de que llegará a mal puerto.

Una hora antes llegaban ellas al depto de mis amigos. Y, lo que era una conjunción de desorden, olor a verano en las axilas y un poco de Playstation, se ha transformado raudamente en una casa "welcome ladies" con axe y pelos mojados por duchas de último momento.
Uno de mis amigos ( el mas amigo de todos ellos) y yo, primero rehuimos de la situación. Tomamos mate en la vereda de la casa, exiliandonos de la rutina de levante que acontece en el living.
Pero, un codigo de caballeros nos impulsa a abalar con nuestra presencia al grupo que, puertas adentro, se esfuerza por llevarse una presa del ritual.

Una de ellas, morocha, ríe. Ríe como un estruendo. Su rebuzno colma todo el barrio de La Paternal, dejando sin aire a cualquier sonido que quiera timidamente, hacerse un espacio.
Me mira. Nota mi silencio. Me convida a participar de la charla. Le sonrío, simulando timidez. Hago un esfuerzo. Intento desesperadamente buscar un aliado en mi tormento. Mi amigo, es mas fuerte. Ha hecho caso omíso de los llamados de las presas a participar de la cacería. Se mantiene indemne, aunque notoriamente harto, apartado escuchando musica. O, mas bien intentando escucharla, ya que los rebuznos de la risa estentorea de la morocha van creciendo, agitando los cimientos de la casa antigua de Paternal.
Otro de mis amigos, que se siente evidentemente comodo en el ritual (o así lo hace parecer muy naturalmente) intenta fortalecerme y me transforma en el centro de atención por unos instantes. Incomodos. Horribles. En donde las miradas de ellas se vuelcan en mis huesos fragiles. Otra de ellas, que tiene un flequillo cortado drasticamente por un leñador enceguecido en rivotril, intenta esbozar unas preguntas que me despiertan tanto interes como una clase de contaduría.

Mi amigo, el primero, ha desistido. Aprovechó mi descuido para huir a dormir a su cuarto, cerrando con llaves, trabas y pestijos, su puerta y cualquier posiblidad de abstracción de las preguntas de flequillo de hacha o los rebuznos de la morocha.

Momentos despues, mientras la cumbia ha ganado terreno, mi celular, un radiotaxi, la espera y la huida.

Mientras vuelvo por Av. Gaona y de fondo se escucha FM Aspen, me pregunto cuantas veces tendré que intentar que me agraden estos rituales, antes de darme cuenta de que definitivamente, terminan siendo, siempre, una inversión en radiotaxis.