30.10.08

"Cuando de repente... de atras de un árbol... me aparezco yo"

Sumergido en una de esas busquedas nausea(a)bundas en las que uno se embarca, solo por el hecho de obligarse a abandonar la casa un viernes a la noche, tocan vivir todo tipo de pseudo-aventuras.

La escena podría (aunque no suele suceder) acontecer siempre en la misma mesa, del mismo bar, con la misma ropa y la misma cara de hartazgo. Las que cambian (aunque pareciera que son siempre las mismas) son ellas.

Las mujeres calladas, de espiritu solemne y mirada inquisidora. De esas que te observan con cara de "entreteneme" y uno cual bufón de la corte se ve forzado a la agobiante tarea de "divertir" y, hasta en casos mas graves, de "sorprender".
Las chicas Freud, que, enmascaradas bajo antifaz con aumento, someten a análisis exaustivos y desgastantes, comentarios como "pasame un pancito".
Las hijas de la pseudomodernidad, que se embadurnan en falsa independencia, hacen bandera de su derecho a voto y entienden feminismo como "Si me abris la puerta o pagas la cena sos un gorila nacido en los años cincuenta que usa a las mujeres como adorno".
También estan, por supuesto, las "llamamellamamellamamequepasaquenomellamaste", las hijas del rock and roll, que lo miran a uno como si fuese un falo erecto que a veces emite sonidos muy similares a las palabras, las de agenda inaccesible...
En fin, una gama incalculable de especimenes deplorables que lo hacen sentir a uno Tom Cruise, y no precisamente por la facha sino por estar embarcado en una nueva "Mision: Imposible".

No conforme con tener que someterse a esta inagotable cantera de alienigenas, en la busqueda de una mujer normal, uno también tiene, cuando encuentra finalmente esa normalidad, una cantidad de pruritos a los cuales ha llegado con el paso de los años:
Que tenga sentido del humor, que sea interesante, linda, pensante pero no exaustivamente intelectual, que no tenga fobias a la hora de expresar cariño, que sea espontantea, que haya quimica, piel y buen sexo. Que le guste despertarse a la mañana y leer el diario. Que no se haga la complicada. Que no sea tan simple.

Las posibilidades entonces, retacean aún mas y es ahí en donde uno comienza a mirar realmente con amor a su delivery de comida china y al DVD club que abrieron en Av. Independencia.

Y entonces, justo cuando ya estabas por ir a alquilar la temporada 2 de Dr. House... aparece ella.

8 opinaron al respecto:

JM dijo...

Wow!
Creo que vos mismo contestaste a tu pregunta.. Supongo que nos hacemos más reticentes.. Sin duda. A mi, por lo menos, lo de la exigencia me sigue a todos lados, como mi sombra.
Aún así, ya me he resignado al DVD club de la esquina de casa, y la comida china los fines de semana. Sin embargo, no he corrido la misma suerte que parecés haber corrido vos.. Yo, sigo esperando.

dorothy gale dijo...

i need some update

(yo te updateo el sabado después de que haya pateado algunos traseros)

carmela dijo...

Me encantó.
Sobretodo lo de "las hijas del rockandroll". Todo el tiempo trataba de ver en que categoria entraba yo. Y sin dudarlo afirmo: una mujer normal. Pasa que los normales no siempre se encuentran con normales y etc.

¡no a las locas para ti!

¡ no a los fóbicos para mi!

besotes tano

carmela dijo...

y sigo pensando. La gente que no puede demostrar cariño, da para tirarla al tacho. Sin piedad.

dorothy gale dijo...

yo soy una mezcla de todo eso, soy hija de Freud pero tambien me gusta despertarme y leer el diario de a dos.

ahora, que haya aparecido ella (oh, misterio) no significa que no podamos tirarnos un domingo a ver doctor house y tomar cerveza negra, bellochio.

como envejece mi campera dijo...

"las minitas aman los payasos", pero dura unos polvos nada más.

(Uno de los poemas más lindos que han salido de estos pagos es Balada para un loco)

m. dijo...

¿Quién es ?¿Apareció y dijo:¡Sorpresa!?
Quiero saber que tipo de especímen me corresponde a mi.

barbarella dijo...

jamás en mi vida he puesto cara de entreteneme. yo quiero uno corrido de lo normal un 0,5 o sea, lo necesario para ser distinto y no un freak total.