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12.1.09

"Las cosas que hay que escuchar, Vol I"

Alguna de ellas dijo...
  • "Soy una mina muy complicada para vos"
  • "Me demandas mucha energia"
  • "Extraño a mi ex novio"
  • "Me podrias devolver algún llamado" (Llamó una sola vez y hace 5 minutos)
  • "Vos estás muerto por dentro"
  • Pará de llorar!"
  • "Sos muy intenso"
  • "Eso es rrrre típico de pisciano"
  • "¿Hace falta que protestes por todo?"
  • "A vos decir te quiero te cuesta un huevo ¿no?"
  • "Si... ya sé" (Como respuesta a un "te quiero")
  • "Me hacés acordar a mi papá" (mientras estamos teniendo sexo)
  • "Yo me cojo a todos mis amigos"
  • "¿Hace falta que hablemos de politica?"
  • "O cambias la cara o te vas de mi casa" (Y ella vive en Luján)
  • "Te amo" (2 dias despues de conocernos)
  • "Hoy me vino, mejor nos vemos otro día"
  • "Vos sos muy directo, a mí me gustan las vueltas, no es todo palo y a la bolsa"
...uno no es soltero porque sí, ¿entiende Doña Rosa?

4.2.08

"Pretendiendo el mal paso"

Me encontraba la adolescencia temprana, esa adolescencia que algún cínico desvergonzado afirmó que era una edad maravillosa.
Me encontraba esa sensación puber de verme frágil e inexperto. Torpe.

Me encontraba con ella releyendo cada gesto. Obsesionado en encontrarle algún semblante de duda. De incomodidad en el relato.
Estaba sentada, radiante, sobre un sillon gomaespumoso, hablaba y mis ojos se perdian en su encanto de "dejarse ser".
Se soltaba el pelo y sonreía complice y en su sonrisa, la doble trampa del "algotuyomegustaperonoalcanza" me aflojaba la boca que se contraía en muecas desvariadas para no desanudarse en una sonrisa que gritara te quiero.
Sus manos tomaban mis manos, y sus dedos jugeteaban con mi aliento, y en mi cabeza galopaban contradicciones, tratando de refrenarme el impulso inequívoco de lanzarme hacia su beso que no estaba.
Y aguantaba esos dias y las charlas de café, sumerigendome en el putrido fango de la amistad, del cual sabemos, no se sale.
Por las noches me visitaba. Siempre por las noches, y en sus largas charlas de "casiperono" a veces me hacía creer a mi mismo que solo eso me bastaba. Pero cuando bordeaba la madrugada y ella se iba en un taxi presuroso, los dedos temblorosos de tanto alienar el deseo, me recordaban cuanto queria acicalarla entre mis uñas, mutilarla a mordiscos, deshacerla entre mis huesos.

Y ella hermosa... radiante. Al tanto, me decía yo, de todo esto, seguramente espectadora de este partido de tenis entre mi impulso y mi cerebro.
Hablaba, hablaba musica, sonidos... y jugeteaba con sus dedos por las lineas de mi timpano.

Un día, ya harto, elegí desaparecer; elegí desterrarme y desterrarla del éspiral que eran nuestros días. No quería gritarle, no podía gemirle, ya no podía ni escucharla.

Años despues, me encontré encontrandola, aquí, ahora, en mi adolescencia tardía.

"Como me gustabas"- Dijo ella
"Como me gustabas" - Dije yo.

Y el tiempo preterito dijo lo que faltaba.

18.1.08

"De viejas usanzas y formas"

Y es que somos de libro. Vos y yo. Somos de manual de texto.

Y cuando digo vos no me refiero a vos...

No, quedate tranquila... a vos tampoco.

Me refiero a todos los vos que pueda alcanzar la dimensión de mi palabra. Me refiero a este genero uniforme en el que el carraspeo de estos días nos ha transformado.

Que mas puede hacer uno que soltarse en una carcajada lagrimosa cuando se descubre a si mismo siendo parte de ese mismo juego macabro que tantas veces criticó. Uno mas de esta maraña confusa en la que nadamos vos y yo jugando a que no nos importamos. Que otra cosa pretender, sino sonreirme cuando me veo deseandote (Si, ahora si te hablo a vos) solo por el hecho de verte mas distante.
Vos, que justamente, hiciste de mi un monte Olimpo de deidades, solo por el simple hecho de que lo único que te dí, que te regale de mi persona, fue distancia.

Y seguramente vos (Ahora ya no te hablo a vos... sino a vos) pensas que de vos estoy hablando. Pero no. Seguramente de vos voy a estar hablando mas adelante, cuando sienta que ya no te importa si es a vos a quien le estoy hablando. Simplemente porque así somos.

De Libro, de manual de texto.

Y es que en la pesada falta de aquello que se nos hizo costumbre, de aquello que dimos por hecho y magicamente nos quitaron, en ese arañazo de mendigo del cariño...
Ahí nos movemos vos y yo.

17.1.08

Frenesí de eneros en Buenos Aires


Me siento, enquistado en mi sillon giratorio, casí impulsado por una necesidad extraña, que es la que por lo gral. me lleva a sentarme a escribir en esta pagina.

Ultimamente venía gambeteando con entereza mi sobreanálisis de la vida cotideana, pero la parsimonía con la que por lo general se sucede enero, sobre todo para aquellos que no tenemos un mar de fondo para acompañarla, me sumerge en un estado que se parece al mal humor pero no tiene demasiado que ver.

Es una especie de inyección ironica (dejando de lado que la ironía es la sal de mi vida), pero que ademas tiene un plus. No se si atribuirla a que justamente no estoy vacacionando en ningun lugar que me serene, o simplemente a cuestiones mas orgánicas, pero lo cierto es que me siento en estas semanas como una especie de hombre que protesta; un rebelde de lo cotidiano.
Mi entrecejo se frunce con la misma facilidad con la que pido un Lucky de 20 en el kiosco.
Y sin llegar a transformarme en un contestatario, tengo unas insolitas ganas de protestar por absolutamente todo. Desde el aumento del colectivo, hasta el calor inevitable, pasando por los taxistas que no paran de hablarte de sandeces, o que mi gato me mée un puf.
No se le cruza mejor idea a este cerebro enagenado, que ir a la casa de madre a darle una mano con cosas de su nueva casa. La pregunta se le hizo agua en la boca antes de lanzarmela...

- ¿Que te pasa que tenes esa cara?

- Nada.

- Dale, te conozco ¿que te pasa?

Y esa capacidad de mi madre de, a pesar de tener las mejores intenciones, lograr irritarme con pocas palabras...
- "Ya vas a conocer a una chica como la gente... tranquilo".
El fruncimiento del ceño me lo van a tener que remover quirurgicamente.

(Pero por suerte para esos momentos esta Bob Marley)