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27.7.10

"Atitulado VI"

En los momentos mas oscuros,
mas endebles,
en los segundos mas frios de la noche fria,
en el recuerdo sepia que interrumpe el sueño
y lo convierte en pesadilla.

En la muerte mas silenciosa,
que tiñe de ruido el amanecer del día.

En el anochecer melancolico que despide a dos ojos pardos
que acompañaron al sol a las nubes y al desencanto.

En el fango del pasado...
En el crudo hastío del final...

Solo un compañero.
Solo un guia.
Solo una mano se tiende para apuñalar a la melancolía.

Solo uno... y no hay engaños.

Solo yo... para mí... por mí.
Por nadie mas.

A nadie mas mi llanto.
A nadie mas mi café, ni mis silencios, ni mis brazos.

Solo yo.

Y fuera el resto...

Siempre fuí yo.

Las gracías al amigo.
La palmada al padre.
La sonrisa al hermano.

Pero solo va para mí este abrazo...

Y entonces, con mis manos enlazadas en la espalda encuentro una nueva luz que me ilumina.
Y no es la mia. Es alguien mas. Un regalo pequeño, que me da descanso... que agradezco... pero repito...


Es para mí este abrazo...

Me lo quedo.

No esta a la venta.
No lo doy en comodato.
No hay lugar para reclamos.

Solo yo... el resto, es vacio, es la nula nada misma, que hoy decreto muerta, mientras cae rodando el último suspiro del quebranto.

Hoy mato por decreto al pasado.

ya estoy curado, anestesiado
ya me he olvidado de ti
hoy me despido
de tú ausencia,
ya estoy en paz.
ya no te espero,
ya no te llamo,
ya no me engaño,
hoy te he borrado
de mi paciencia,
hoy fui capaz..

20.7.10

Ando

Ando caminando por un nuevo sendero. Siento las llagas quemandome en la piel. El sol trigueño me funde en desencanto. Cargo un dolor de muerte adentro. Como una mano que se escapa de mi aliento. Una resignación verde musgo que se me pega en la lengua.

Un odio visceral por haber dado tanto.

Ando caminando sin ver por la vereda. Siento los pasos pesados como piedras. Las nubes grises me atemperan el desanimo. Veo morir al amor que tuve y dí. Lo veo muerto y desangrado. Como un bebé que aulla pidiendo un rescate que le niego. Ando caminando con los hombros muy pesados.

Voy caminando, repitiendome mi nombre... a ver si me lo acuerdo. Ando buscandome entre las calles de mi barrio. Veo a los otros como ajenos a mi mundo. Y siento una envidia sangrienta por el que puede sonreir.

Ando, con un grito ahogado, con una rabia de perro moribundo. Pateo con fastidio. Maldigo mi blandura. Me pido a gritos el retorno. Ando ansioso por volver a ser quien fuí.

Impaciente.

Con menos kilos. Con mas ojeras.

Pero convencido, mas que nunca convencido, que soy mar de colores, que soy vida, amor y orgullo. Que soy arte, pan y vino.

Que puedo!
Que ansío!

Que estoy vivo... y que voy a ganarle la partida al letargo.

27.4.10

Acerca de la inconstancia y la costumbre


El costumbrismo es un culto peligroso.

Puede ser, si sabe usarse, brújula en una mañana nublada.

La costumbre condiciona al diariero. El mira convencido al cliente costumbrista que ha sembrado con su constancia la certeza del Olé. Entrega el matutino entonces, sin demoras ni preguntas. Conoce al costumbrista y su rutina. El cliente y el diariero hace rato que se ven.

Así también el mozo no pregunta y ya prepara, sin menú a la carta que distraiga, las medialunas de grasa y sin mucha leche el café.
No necesita el sujeto degustarle al mozo su desayuno. Este sabe, por costumbre, lo que desayunará el.

La costumbre pasea al costumbrista en un desfile de caras conocidas que confortan y resguardan de situaciones imprevistas al aturdido pasajero de avenida que intenta protegerse como puede con la gente que salude su rutina.

El costumbrista entonces encuentra en su oasis un paréntesis. Una salvedad que funciona de catarsís ante tanto terrorista, tanto cerdo fascista, que agazapado espera para atiborrar de tormenta, la tibia y grís mañana de esa pobre alma ciudadana.

La costumbre se le hace, al pequeño y gentil hombre, necesaria.

Pero imaginemos un segundo, que no todo es como se vé.

Imaginemos al diminuto caminante como un hombre. No de cuento, sino un hombre. Bañado en carne de nostalgia y ungido, como todo el que se precie, en contradicción.

Imaginemoslo temerle al vino. A la sonrisa. Pensemos en el como alguien que se reconoce carcelario de sus días. No es, después de todo, muy difícil hacerlo. Todo aquel que alguna vez deseó algo con furia, sabe bien las penurias que padece con su adicción.

El canario costumbrista, sin querer, se ha acostumbrado a negarse a los te quieros, a perderse en el eco de los otros. A condenarse solitario, preso de melancolía, silenciando sus expectativas hasta barnizarlas de silencio.

Resignado finalmente, el ciudadano se entrega al devenir de la inconstante calma de saberse en el mismo bar todas sus mañanas. Paladeando lentamente su mansa medialuna. Entregado al recuerdo de sus fantasías. Manchados sus dedos con tinta gris de diario, diariamente se apaga su picardía. Lentamente, se va transformando en un otario.

Sabrá entonces elegir, nuestro protagonista, que no es de cuento, pero protagoniza, si desea ser un costumbrista, o tristemente... verse acostumbrado.



30.10.09

"Cadena nacional"


Escribo hoy como quien dice sin pensar. No se trata de atajos ni de dibujos de ocasión. No quiero bordar prosa estéta ni bailar mis letras por ojos empalagados en el almíbar tibio de la sutileza.

Y justamente es eso.

Hoy quiero dejar tallado en un papel, hoy quiero garabatear en servilleta de confitería, hoy quiero imprimir en gigantografía de Corrientes y Callao.

Hoy no quiero escribir tímido para pocos oídos.

Hoy quiero salir en cadena nacional.

Quiero, primero, reconocerme la tibieza. Afrontar como callo. Como cada día sudo llanto para volverme ciudadano. Quiero sincerarme como silencioso aliado de la lluvia. Del hastío. Del desgano.

Quiero afrontar que no confronto a quien debiera. Que no peleo ante el impune, que le sonrío al que me quita la mano, por temor a la escupida que me confirme despreciado.

Quiero contarme, dejarme escrito en este canto de ira fermentada, que me quedo cerca de mucho mediocre cagatinta, que le doy lugar, respeto y oración a mucho vomitasentencias, por un motivo triste, humano y asquerosamente melanco. Miedo.

Quiero decir, gritar, a voz pelada, que soy un individuo cobarde hecho de carne y no de estaño.

Y después, si, sin ánimos de embanderarme como procer de un carajo, sin ningun fín mas que el de sacar de mi pecho una bronca que es llanto impotente, que es el aire seco que se aspira cuando se agacha la cabeza obediente, quiero gritar un basta.

Quiero insultar, quiero putear bien en criollo, quiero golpear hasta esculpir la sangre propia con la ajena. Quiero sacarle a la verdad, la sutileza. Quiero devolverla pura como un pichón recién nacido. Quiero que la oigas vos y vos y vos.

Quiero que los gloriosos discursistas del como hay que hacer las cosas, miren para atrás y se vomiten su pasado hasta mancharse el impoluto traje de justiciero emancipante.

Quiero mas gente que me mire a los ojos, quiero menos bronca masticada en el heno del desgano.
Quiero manos mas sinceras.
Quiero que pase el temblor y los ojos espantados.

Quiero querer a quien me quiere y no a quien se deja querer.

Y ahora si, retirarme a comer pollo con la mano, y ser feliz con lo que pueda, sin saberme satisfecho pero al menos dejando algo en el perpetuo fango de lo escrito, que tiene la hermosa virtud de no poder no ser leido.
Tiene la virtud de permanecer estoico, ante el peligroso confort del olvido.

17.8.09

"Progreso y adoquín"

Buenos Aires, hoy por hoy, es cuna de arquetipos. Es una melange, hasta en ciertos puntos algo languida, Buenos Aires hoy por hoy, se debate entre su origen y su devenir. Luchan palmo a palmo, frente a frente, (pro)greso y adoquín.
La niebla porteña y el olor a muelle viejo se resisten a estertores, como pueden... soñando que todavia las calles pueden ser refugio de bohemia, misterio y cafetin.

Sera por eso que Boedo se nos hace necesario.

Barrio. Oasis de almacenes, tango y piberio de potrero. Se respira todavia por sus calles, olor melanco, de domingos y silencio.
Boedo, sin caer en el lugar comun de denostar todo lo nuevo, es barrio viejo. Es amor antes del tecno. Amor de carta y espera. Noctambulo y espeso.
Boedo es vecino en la vereda con radio spika, mate y San Lorenzo.
Boedo es abuelo que aconseja.
Es el eco del taco en los billares.
Chispa de tranvia adormilado.
Es carnicero con dedos engrasados.
Es mozo que atiende las mesas.
Es lunfardo poema de recreo.
Es Manzi, su gran amigo quemero.
Es guapo de funyi, malevo y tanguero.

Resiste al polvo del olvido, se niega a ser archivo.
Es barro en el zapato del que luchó por lo vivido.
Obrero,
poeta,
loco
y esteta...

Boedo es hoy, cimiento de un ayer, Luchador por un mañana que no niegue lo que fue, que no compre lo que es, que no ignore que será.

Boedo es Republica de un Buenos Aires que no quiere ser perdido.

29.6.09

"Este país"

Este paìs de voto en cuotas...
De mentes wash and wear...

Este barco que se vive a punto de hundir
y cuando deja de entrar agua, los pasajeros le escupen el suelo para sumarle humedad...

Este islote con mentes de cartón que compran campo, rap y pro.

Estas gentes enamoradas del delivery...
Que no pueden ver a mas de dos centimetros de su caja de ahorro...

Que se ajustan el cinturón y te sonrien su decada del 90...
O aun peor... los que creen que los 90 fueron hace 19 años.


Este país platano, con sus Cavallos y sus Michettis
Con sus Yomas y sus Macris...
Con sus Delaruas y sus Carrios...


Este país...

hay momentos en donde se merece todo lo que le pasa...


Y si...

AGUANTE NESTOR!

14.5.09

"Inercia"

Me dan asco. Reptiles inmundos que se arrastran babeando. Asco. Narcolepticos adictos a la almohada que se inmolan antes de gritar bien alto.
Nauseas me dan. De tener que arrastrarlos. De buscar con los dientes y las uñas conmoverlos y verlos mirarme con sus caras perplejas de asombro, como si, quien suscribe, lo hiciera en Sanscrito.

Las manos se me llenan de cachetadas. Los parpados se transforman en navajas, los labios se me hinchan de petroleo, la lengua se seca y se amordaza.

Y ellos quietos.  Obedientes. Silenciosos. Sorprendidos ante la libertad del elegir, elijen el único camino incorrecto. No hacer nada.
Uno mientras tanto observa ese blanco, y le hierven los deseos de construir pajaros.

Y ellos nada. Cero. Callan. 

Y ahí entonces exploto en llanto. Siento al mundo, un enfermo terminal, con un tumor maligno en el deseo y cuatro sidas en el alma.

Hoy... mas que nunca... elijo ser melanco. Hoy mas que nunca celebro llorar en el banco de una plaza. 

25.3.09

"Patear el tablero"


Somos todos peones de un ajedrez macabro. Y mientras los alfiles y las torres ostentan su condición, y hasta se burlan del caballo. E inclusive el mismisimo rey se cree todo soberano, ninguno de nosotros nos damos cuenta de la franca verdad...


Somos piezas...


... Y el ajedrez lo juegan los jugadores...


...las piezas somos todas de plastico...


16.3.09

"Aurora"

-"Caminá despacio... mas despacio... hasta ahí"-
El hombre de campera azul le sacó el chumbo de la nuca y se quedó gravemente callado. Solo el sonido de algún grillo rompia con el parco silencio del descampado. Era de noche. Muy de noche.

-"No te des vuelta".- Le dijo después de unos minutos.
-"¿Te gusta cantar?... cantá entonces".- Le dijo, sin esperar respuestas.

Mientras cantaba Aurora, que fue la primera canción que se le cruzó por la cabeza, el hombre calvo ensayaba su despedida. Imaginaba el funeral. El llanto de sus amigos. Podia ver a su novia perpleja ante el cadaver, una vez mas perpleja... sin reacción alguna que desnudara sangre corriendole por las venas.

-"Altaaa en el cieeelooo..."- Imaginó reuniones en donde se lo mencionaba como a una buena persona, ante todo, que jamas le habia hecho daño a nadie. Como un hombre simpatico, afable, al que se lo recuerda con cariño. Vió como aquellos que en vida lo ninguneaban, se llenaban la boca de anecdotas con el difunto, solamente para pasar apercibidos. Vio entonces, como toda su humanidad se transformaba en un anecdotario contado por otros. Erguido por ajenos.

- "...Un aguila guerreeeera..."- Vio Navidades posteriores a su muerte, en donde familiares dejaban derramar una lagrima en el nombre de su recuerdo, para luego sambullirse en el vittel toné y la sidra. Y a los conocidos, asombrarse ante la tardía noticia de su fallecimiento.

-"...Audaaaz seeeleeevaa..."- Como su novia con el tiempo enterraba su recuerdo en el olvido, ante el consejo sabio de buitres amigos... La vida continua...

-"...en vuelo triunfaaal..." Miró desesperado, como nada en su vida era perpetuo. Como cada uno de sus dias se desilachaba como una mala prenda de vestir.

-"...Azuuul un alaaa..." Y una vez muertos sus padres, una vez muertos sus amigos, una vez muertos todos los testigos, su vida sería nada mas que una mota de tinta en una biblioteca.

-"... del color del cieeeelooo..." Vio entonces tan inocuos sus problemas. Anheló entonces con toda sus fuerzas comer un durazno en su cocina, o caminar un domingo por el asfalto mojado...

-"...Azuuul un aaaala..." Escribió, en ese ultimo segundo, mas libros de los que había leido. Amo, en ese, su ultimo momento, a todas aquellas mujeres que habian pasado por su lado. Dudo, todo lo que hasta hoy habia afirmado ciegamente...
...

Y finalmente...

-"Rajá, cagón... tomatelas".-

El hombre calvo caminó con pequeños pasos el descampado. Volvió a su auto.
Mientras manejaba se secaba las lagrimas con verguenza.

Tan solo dos semanas alcanzaron...
Los duraznos volvieron a ser parco desayuno...
Las mujeres, cuerpos desnudos...
El asfalto... asfalto.

6.3.09

"Garabatos en el bar"

-Mozo, un café doble. ¿Vos querés algo? - Dijo el, copando la parada y frunciendo el ceño.
-Una lágrima.- Rugió ella, disimulando su incomodidad.

Y silencio.

-Dame cinco minutos para sentirme comodo.-
-Yo no tengo porque sentirme incomoda.-

Cinco Minutos...
...No alcanzaron. Los dos garabateaban circulos con sus uñas sobre la mesa del café.

-Alguna vez te quise tanto.- Pensó el.
-Alguna vez te quise tanto.- Pensó ella.

No se miraron. Los cinco minutos se pasaron mientras ellos garabateaban circulos sobre la mesa.

El se mordió los labios.

Ella miró por la ventana, para cerciorarse de que el mundo siguiera funcionando.

El se hartó de los dibujos en la mesa. La miró. Ella seguía mirando hacia la calle. En un impulso, el alzó su mano y le explotó un cachetazo en su mejilla. Ella por impulso, le devolvió la gentileza, ante la mirada atónita de los habitués del bar.

El le arrancó un mechón de pelo, insultandola con gritos descarnados.

Ella, prisionera de su mano, le escupió epítetos, que hasta ese momento desconocía.
Se soltaron. Se miraron con firmeza.

A ella le latió un beso en los labios.
A él, el "te quiero" se le deslizó por la saliva.

En un impulso, la abrazó y se deshizo en llanto.

Ella, paralizada por el momento franco, tanteó la mesa hasta encontrar un tenedor. Sin pensarlo demasiado, se lo clavó en el esternón.

El sangró un liquido espeso y oscuro. El dolor hervía en su vientre, pero resistió la tentación de gritar. Buscó el servilletero y con calma se limpió la herida.

-¿Pedimos la cuenta, amor?
-Si. ¿Vamos al cine?
-Vamos.

El dejó la propina sobre la mesa. Apoyó las monedas sobre los garabatos que ambos habian dibujado. Ella agarró la cartera. Y se fueron a seguir dibujando circulos. Siempre circulos. Siempre sin darse cuenta.

16.2.09

"El juego autocrítico"

El falso modesto, se dice sinceramente incomodado por el halago mañanero.
Niega mérito, aliviana la reunión social.
Pide té para disimular
y se le pudre el aliento.

"No, no es cierto" y se sonroja,"Yo soy tan culpable, que no puedo".
Hace reverencia a los presentes y pontifica a los ausentes bañandolos en miel por su silencio.

Callate... callate. No es cierto.

Simplemente estás sediento.
Sediento de insistencia,
hambriento de gloria y de hombros atentos.

"Soy tan fragil como el viento", gritás. Y todos van corriendo a tu sustento.
No sea cosa que tengás vos que hacerte cargo de tus miedos.

Acto seguido y sin que nadie lo reclame, enumerás tus miles de defectos.
Casualmente, tus defectos son empíricos.
Tus defectos, nos decís, son la modestia, la tolerancia y el decaimiento.

Basta... Basta. No te creo.

Sos oscuro y contradictorio, como el resto.
Si querés hablar, hablame de tu petroleo sangriento.
De tu envidia, de tu mierda, de tu fuego.

"No", Negás timidiamente. "Ojalá pudiera. Pero no tengo".

Y medís el silencio.

Y mientrás tanto, tus entrañas conciben el grito
de la única palabra que conocés del alfabeto.

"YO"

26.1.09

"Me dí cuenta"

¿Todavía no se dieron cuenta...
Que la gente se pone predecible cuando camina por la vereda.
Que los machos gritan cada vez menos el gol.
Que el sol en verano ya no alumbra. Te golpea.
Que las rosas y el mate son cosa del pasado.
Que el amor pasó de moda en los años sesenta..?

¿Todavía no nos dimos cuenta...
Que a los amigos ya no los conocemos tanto.
Que el horoscopo se volvió simple y mundano.
Que Palermo se llenó de Eunucos y estreñidas.
Que nos acostumbramos a toser y escupir mierda,
casí resignados a que el mundo es así aunque no queramos?

¿No te duele el cuello de tanto girarlo, para darle la otra mejilla al cachetazo cotidiano?

¿Tanto te gusta el sabor del pasto?

30.12.08

"Merry putas Christmas"

Sucia.
Ruidosa, asquerosamente dulce, transpirada y ciudadana.
Añeja y melancolica.
Asi se me hace Buenos Aires, un veinticinco a la mañana.
Quedan los restos de la fiesta
y el dueño de casa se acuesta a dormir sin barrer.

Unas cuantas horas antes, bajo la excusa de las navidades (¿Alguien se acordará que se celebra?) se abrazan dos extraños. El hospital de quemados se proclama por una noche como el boliche con mas onda, o al menos el mas concurrido. Los taxistas se relamen por la clientela y deciden cobrarle el doble a los transeuntes indefensos, sedientos de alcohol y de festejo.

Antes de eso el chin chin con la familia, los mas viejos miran el cielo como agradeciendole a Jesus (el homenajeado) por un año mas de vida. Las peleas familiares se digieren mejor con Vittel Toné. Los mas chicos se juran no quedarse dormidos para agarrar desprevenido a Santa Claus y a su mejor amigo Coca cola Company. ( Y uno que tiene ganas de gritarles "¡Papá Noel son los padres, lidia con eso como puedas!").

Antes de eso, sacudirse las pocas ganas de festejar algo que uno no entiende, tratando de explicarse a uno mismo que a pesar de ser agnóstico y ateo, esta es una buena ocasión para reunirse con sus familiares, que si todo el mundo lo festeja, uno no puede hacerse el desentendido.

Todos los años el mismo guión. Me agotó esta pelicula.

Que ganas tan grandes de abolir la navidad.

(Se agradece no comentar acerca de lo mucho que disfrutan la navidad y el pan dulce y la ilusión de los niños. Ya bastante tiene uno con las publicidades de celulares que comentan exactamente la misma basofia. Muchas gracias).

7.12.08

"Manual urbano"

Ella gustó del aire libre. Ocupó una mesa en la vereda y esperó pacientemente que algún mozo la atendiera. Como el mozo demoró, se entretuvo con uno de sus negros rizos, enrrollandolo y desenrollandolo hasta transformarlo en seda. Miró hacia el cielo y respiró primavera. Llegó el mozo. Ella lo saludó y le sonrió para pedirle una cerveza. Despues estiró sus brazos en la mesa y se arropó con ella para dormir una siesta de seis segundos. Despertó. Se frotó la nariz con sus dedos.
Esa idiotez me enamoró. Un acto tan inconsciente y simple. Se frotó la nariz con sus dedos con la soltura y la candidez de un duende. Se transformó ella entonces en un patio de recreo. Se transformó en infancia y en abrazo.

Llegó el mozo con la cerveza. Una vez mas, ella le sonrió y le agradeció tantas veces como tantas veces el mozo apoyó manies y servilletas. Entonces tomó con suavidad y uñas largas el chopp y bebió hasta saciarse la sed y apuñalar al verano. Apoyó el jarro y descansó sus hombros mansos en la silla.

Debe haber sido ese el momento en donde me observó observando.

Sus ojos tibios, trazaron algun obtuso plan y zigzaguearon. Sonrió con una mueca, calco de alguna comedia romantica que ofició de mala consejera.

Tomó el chopp. Ingirió el liquido artificialmente, sacandose una sed que ya no estaba. De hecho. el vaso podría haber estado vacio y ella hubiese hecho igualmente el mismo gesto de placer mecanico, de saciedad de historieta.
Entonces me miró resueltamente. En su mirada habia una voz acaramelada que decía "aca estoy".Obviamente, y siguiendo a pie de letra lo que el manual urbano dicta, deshizo rapidamente su mirada. No sea cosa que uno vaya a pensar que se está mostrando interesada.
Poco despues, unos espasmos extraños invadieron sus hombros. Al parecer eran parte del ritual porque no se avergonzó de su danza epileptica. Por el contrario, parecía embanderar su shock espastico con gestos de seducción de plastico.

Todo este circo de contrastes me resultó tan artificial que no pude evitar el rechazo. Que pena. Una persona mas que cree que su pose es mas seductora que su simpleza.

- Mozo, la cuenta.- Dije. Y poco despues me alejé caminando.

9.10.08

"Quimera"

El no pudo. El tiene como epicentro de su día llenarse la panza con lo que caiga en suerte. El no puede. Tiene como único mandato la sobrevida, apagar el incendio voraz de su estomago. Saciarse de segundos, resistir como se pueda.
Seguir vivo, para el, es todo su mundo. Eso lo vuelve vulnerable, docil, obediente. Lo transforma en un mudo ciego en su sordera. O bien lo convierte en depredador sediento de desprevenidos y carteras. Pero el no puede.

En cambio usted, burgués de pelo medio, que sacía ingravidez con ligereza, ud. que se acobarda en su sillón y su zapping taciturno; usted si que es cosa seria.

Deja pasar los minutos como taxis, se preocupa ostensiblemente por nimiedades no resueltas. Usted, mantenido a costa del desasosiego de unos cuantos, decide sin verguenza, que nada vale la pena. Usted elige dejar en blanco los lienzos, denostar las bibliotecas y se abandona a su reposo, manso y silencioso, sin dejarle nada nuevo a quien le rodea.

Usted, teniendo la grandiosa libertad que le da el tener unas cuantas cosas resueltas, puede leer hasta vomitar colores nuevos, puede pintar besos y silencios. Usted si quiere, con su libertad de panza llena, puede ser musica que tiña de ocre los lamentos, puede ser cuerpo para historias sin forma que esperan ser escuchadas para enardecer oidos e inculcar quimeras.

Pero usted no quiere. Usted se niega. Usted prefiere su sillón mullido. Usted elige no saber ni darse cuenta. Usted decide tomar del biberón del olvido y dejarle a otros la tarea.

Usted, burgués de medio pelo, es un necio. Usted derrocha oxigeno. Ocupa lugar. Usted es un turista de la vida. Debería pedir permiso y asumirse parasito. Pero no. Y es esto lo mas grave. Usted todavia se cree necesario. Mira despectivo a quien tiene el atrevimiento de hacer algo. Critica con tono monocorde al pintor y al artesano. Tilda de loco al musico. Se mofa del actor, lo llama "vago".

Dese cuenta. Su triste historia es contada en los teatros. Su tibio drama se hace canción. Se hacen pinturas todos los dias con su rostro cabizbajo. Todo esto para tratar de despertarlo.

Dese cuenta... lo estamos esperando. Y esa es la mas grande de nuestras quimeras.

15.9.08

"Los sin nombre"

Sucede que despojarse de uno mismo, envolver la mirada hasta pintarla de piedra, se ha hecho rutinario.
Sucede que, varios metros bajo tierra, se derrumban y deambulan, se sulfatan, miles de cuerpos que se asumen transeuntes subterraneos y renuncian a su condición humana.

Sucede que esto sucede todas las mañanas.

Instantes despues de sonreir ante el café con leche, los sujetos desechan el predicado y sacan boleto. Bajan inhertes las escaleras y se zambullen al sonido oxidado de las vias y el destierro. Sonido que no escuchan. Sonido que se inyecta a la rutina y envenena el corazón, que no pelea y lentamente se va apagando. Entonces, los sujetos renuncian a su nombre. Son solo caras deformes, lejanas. En ruinas. Extrañas.
Los sin nombre respiran silencio. Algunos, precavidos, desinfectan su estadía con musica funcional que aminore el letargo. La llevan en el bolso o la cartera y ante el menor signo de espera, conectan la anestesia a sus oidos y se abandonan a soñar con otros pagos.
Otros (la gran e inmensa mayoría) se arropan bajo un muro cristalino, se destiñen hasta ahogarse en ellos mismos. Se desesperan por sentirse acompañados. Se despiertan solamente si se hace necesario.

El destino, pareciera, es la condena. Una meta que no llega a ningun lado. Un viaje repetido hasta el hartazgo.

Cada tanto hay quienes se rebelan. Hay algunos (la pequeña minoría) que expulsan el veneno y rompen sus cadenas. Destrozan con sonrisas el letargo. Se sacuden el polvo de la espera. Se transforman, alegremente, en sujetos inesperados.
Por supuesto, los sin nombre los detestan.

Finalmente salen todos del ocaso subterraneo y se sumerjen entre corbatas y memorandums. Se cuentan chistes de ocasión y se sonrien. Se hacen amables, corrientes y educados. Cuando el grillete aprieta el tobillo, contienen las ganas de gritar y van al baño. Muchas veces, mientras se lavan las manos, miran al espejo y le suplican que les devuelva algo.

Pareciera que los sin nombre, nunca llegan a destino. Pareciera que en el tunel, se han quedado en el camino.

8.5.08

"Fiebre de sábado por la noche"





El descanso precede a la batalla.
Ellos llegan al sábado habiendo hilvanado estrategias durante toda la semana.
Ni bien el sol se pone, ellas despiden a su ultimo amante de mensaje de texto y comienzan los preparativos.
Atrincherados en la heladera mas cercana, ellos fagocitan malta y se beben a si mismos hasta sentirse bien hombres.
Ellas se maquillan las tristezas, y pintan con delineador sus desengaños.
Las tropas de ambos bandos se disfrazan con sus mejores ropas para completar la ilusión, y se dirigen presurosos a enfrentarse.
Sus corceles bajan bandera en $3,10.
En el horizonte, se divisan los dos frentes.
Todos impermeables. Inalcanzables. Fatuos. Mudos.
Ahí, arropados en la oscuridad, que los protege de verse, (Ver a los otros y verse a si mismos) se deshacen entre halagos mentirosos e indiferencia fingida.
Estan los que terminan la noche "enamorados". Estan también los que terminan la batalla bañando sus ropajes en amarillo ocre, abrazados a una gris y oscura calle. Otros optan por huir de la escena, diciendo haber pasado una buena velada, hasta que la caricia negra del Fernét se deviene en madrugada, y el sol no deja lugar al desagravio.

Luego, mucho mas tarde, el domingo transformará a los soldados en veteranos de guerra, y habrá lugar para el almuerzo, el descanso y el sarcasmo.
Y mientras el lunes tiña de traje las almohadas, los fines se haran comienzo de la espera para los ellos y para las ellas.

6.5.08

"Lo que cuesta"

Encontrarse en un día simple no es para cualquiera.
Abandonarse al letargo de los días sin tormentas, de las noches suaves, sin amores ni quebrantos.
Resistir el deseo de sufrir un desengaño.
Estar sereno ante un mar calmo, señores, no es para cualquiera.
Como cuesta a veces, alejarse de los llantos y aun así, persistir en las quimeras.
No creer que la vida se sulfata, cuando el suelo no tiembla.
Estar tan acostumbrado a pelear entre vientos y mareas.
Como cuesta,
Elegir ser consecuente y no inconsciente.
Como cuesta, relajarse a lo que venga, sin caer en la trampa del reclamo,
cuando, injusta, la vida nos da vuelta.

Cuesta tanto disfrazarse de vecino.
Ser sociable, sonreirle a los extraños.
Caminar por la vereda sin gritarle al asfalto.
Como cuesta.

Que dificil, como cuesta,
seguirse enamorando,
resistirse a las camisas,
al calor de la oficina,
ser feliz en la cornisa.
Como cuesta.

Y a la vez me encanta tanto.

2.5.08

"Manifiesto"

Sincerandome...

Nunca me gustaron los tibios que ablandan las discusiones suspirando casí adormilados "De esto no se habla".
Me caen francamente antipaticos los que se niegan el llanto.
Me aburren los que no entienden la ironía.
Soy enemigo de los que niegan el barrio.

Me encantan los que aman los domingos a la mañana.
Les sonrio a los que cantan fuerte por la calle.
Admiro a los que no tienen miedo de dejarse vencer en un abrazo.
Les doy la mano a los que fruncen el ceño en las charlas y protestan claramente y en voz alta.

No me llegan los que niegan sus fallas.
No me gustan los que hablan de soslayo.
Estoy atento ante alguien que no quiere saber de nada.
Me parecen peligrosos los que no se hacen cargo.

Soy de amar a los que sostienen la mirada.
A los que rien con la boca abierta y el alma en la mano.
Me sincero con los que se comparten en un vino y charlas hasta la madrugada.
Les doy lo que pidan, a esos que andan por la vida dejando el alma, pisando el fango, llorando el llanto, sonriendo amores, gritando afonicos...

A esos, les doy todos mis dias, hasta mi vida, si se hace necesario.

24.4.08

" De cuando uno mas uno sigue siendo uno"

Hay dos personas, supongamos.
Dos personas y un vals de ruidos en sordina rodeandolos.
Los dos comienzan hablando.
Se miran, pero se pasan de largo.

Hay dos personas.
Una, un hombre, o una mujer. Da lo mismo.
Se conversan intentando decirse lo que les gustaría estar escuchando.

Las dos personas se gustan, supongamos.
Pero al parecer no tienen claro,
si se gustan o gustan de si mismos.

Los dos se deslizan una mano.
Se mienten deseo.
Se compran orgasmos.

Se pierden en la ciudad.
La ciudad es Buenos Aires, o no, da lo mismo.
Pero se pierden.
Y dicen, solo ver a quien tienen al lado.

Pero casualmente,
ella es otra para el.
el, es distinto para ella.

Y los dos, sedientos de compañia,
se venden amor en el mercado.

Y la necesidad los pasea,
los transforma,
los desviste.

Hay dos personas, supongamos.
Supongamos que de ellos ha quedado algo.
Los dos terminan, hablando.
Se miran, pero se pasan de largo.