15.9.08

"Los sin nombre"

Sucede que despojarse de uno mismo, envolver la mirada hasta pintarla de piedra, se ha hecho rutinario.
Sucede que, varios metros bajo tierra, se derrumban y deambulan, se sulfatan, miles de cuerpos que se asumen transeuntes subterraneos y renuncian a su condición humana.

Sucede que esto sucede todas las mañanas.

Instantes despues de sonreir ante el café con leche, los sujetos desechan el predicado y sacan boleto. Bajan inhertes las escaleras y se zambullen al sonido oxidado de las vias y el destierro. Sonido que no escuchan. Sonido que se inyecta a la rutina y envenena el corazón, que no pelea y lentamente se va apagando. Entonces, los sujetos renuncian a su nombre. Son solo caras deformes, lejanas. En ruinas. Extrañas.
Los sin nombre respiran silencio. Algunos, precavidos, desinfectan su estadía con musica funcional que aminore el letargo. La llevan en el bolso o la cartera y ante el menor signo de espera, conectan la anestesia a sus oidos y se abandonan a soñar con otros pagos.
Otros (la gran e inmensa mayoría) se arropan bajo un muro cristalino, se destiñen hasta ahogarse en ellos mismos. Se desesperan por sentirse acompañados. Se despiertan solamente si se hace necesario.

El destino, pareciera, es la condena. Una meta que no llega a ningun lado. Un viaje repetido hasta el hartazgo.

Cada tanto hay quienes se rebelan. Hay algunos (la pequeña minoría) que expulsan el veneno y rompen sus cadenas. Destrozan con sonrisas el letargo. Se sacuden el polvo de la espera. Se transforman, alegremente, en sujetos inesperados.
Por supuesto, los sin nombre los detestan.

Finalmente salen todos del ocaso subterraneo y se sumerjen entre corbatas y memorandums. Se cuentan chistes de ocasión y se sonrien. Se hacen amables, corrientes y educados. Cuando el grillete aprieta el tobillo, contienen las ganas de gritar y van al baño. Muchas veces, mientras se lavan las manos, miran al espejo y le suplican que les devuelva algo.

Pareciera que los sin nombre, nunca llegan a destino. Pareciera que en el tunel, se han quedado en el camino.

5 opinaron al respecto:

ccccc dijo...

Esta tan bien escrito que hasta me imagino a mi misma viajando en subte, un acto tan mecanico, tan aburrido.

jiimOrO dijo...

Me dio escalofríos leerlo.. Sentí el viaje, la gente, los sonidos sordos, el tacto..
Intenté escribir algo parecido en sentimiento, en "Mundo Esquivo".. fijate.


No hago teatro, aunque me encataría. Me contento con ir a disfrutar de alguna obra, de vez en cuando.

Cecilia dijo...

Muuuy bueno tu blog , te agrego a mis favoritos! saludos

jiimOrO dijo...

mi estimado amigo serrat.
fantástico.

La Luna dijo...

Atrás de la prosa hay lindísimos versos. No se por qué, pero tiene olor a tango. Y como todo lo que se hace música, parece menos horrendo...

Muy bueno tano, muy muy.