Mostrando las entradas con la etiqueta Tanada romantica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tanada romantica. Mostrar todas las entradas

7.4.09

"Pactemos"

Ok. Está bien. Pactemos. Lo mio no es espanto. Ni temor. No es incertidumbre ni desasosiego. No estoy sediento de estar sediento. Pero tengo sed.
Y si... No estoy desordenado ni necesito padrinazgo. No hay arreglo para muchas cosas y menos para las que no estan rotas. Así que pactemos.
Lo cierto, completa extraña, es que no nos conocemos. 
Vos estás aferrada al barandal del colectivo, con la desesperanza de quien se dejó masticar por la rutina. Tus ojeras asombradas y grisaceas, tu transpirar patinoso y afiebrado te delatan. 
Estás marchita.

Y aun así, hay algo en tu perfume de rocio mañanero que me hace aspirarte con frenética alegría. Me hace bailar en tus rulos, apenas conteniendo las ganas de paladearlos. De saborearte las pestañas deleitandome en el dulce rimmel que las baña. Un impulso irrefrenable de clavarte mis uñas en tus nalgas me late en las manos, que ahora transpiran también como las tuyas.

Entonces pactemos. Yo pongo mi parte. Hago caso omiso a mi amor intempestivo y mañanero. Detengo el frenesí de mis sentidos y te abandono a tu rutina de recien desayunada.
Yo juego mi parte. La de siempre. Finjo el desinterés mas relajado que me salga.
Pido entonces, solo una cosa a cambio...
Que me devuelvas la mirada. 

29.4.08

"Atitulado III"

Mi recuerdo con ella me es ajeno.
Cuando vuelvo a esas paredes de Belgrano, cuando intento en mi memoria recordar esas tardes noches fatigadas, llenas de nosotros pero tan vacias de ella y yo, mi imagen se deshace, se contrae en un eco que resuena dentro mio. Solo alcanzo a ver de mí, dos ojos candidos.
Mi recuerdo con ella se parece tristemente al de alguien que alguna vez amó de otra manera. Al de un chico que se perdía en Balvanera buscando una guía.
Ella y yo eramos al mirarnos. Eramos un intento desesperado de tomar aire. Eramos amor de chocolate. De recreo, de simpleza. Los dos teñiamos los días y las noches de sudor, eramos un barranco, que escupía polvo. Pero eramos solamente si eramos ella y yo. Y ninguno de los dos era.
Mi recuerdo con ella esta tambien envuelto en gritos. En peleas. Eramos una batalla de dos cuerpos que agonizan. Eramos un libro dado por perdido. Eramos un camino forjado en la cornisa.
Eramos tambien, la comida esperando tibia en la mesa. Y hasta el mantel se mostraba sorprendido, cuando las manos se estrechaban.
Mi recuerdo con ella se fatiga.
Es que ella y yo tambien fuimos una lagrima. Un llanto seco, seco de amor y de violencia.

En mi recuerdo, esta también, aquella vez que volví a Belgrano y sus ojos estaban llenos de olvido. Nos hablamos tristemente en pasado. Nos dijimos cuanto nos habiamos querido. También cuanto nos habiamos odiado.
Poco a poco, día a día, fuí olvidando los bordes de sus labios, el roce de su saliva. Ella entera se transformó en un simbolismo. Y ahora ella y yo no somos mas que un recuerdo, que espera agazapado a ser olvido. De ese chico que fuí yo queda muy poco. Quizas menos quede con el paso de los años.
Y aun así, mi recuerdo con ella sigue vivo. Como una marca inalterable en el asfalto.

19.3.08

"Tener miedo"

"No hay nada que cause mas dolor y mas locura, que cuando alguien dice algo con el cuerpo y lo contrario con palabras".
Sigmund Freud


Dolor. Dolor y un llanto impotente, gigante, que quema, inundando los resquicios del poco aire que se encuentra y que uno busca, como busca un ciego el color rojo para salir de la eterna oscuridad que vive visitandolo.
Unas ganas de gritar, gritar de bronca, de desconsuelo, de asumirse tarde grís. De llover hasta el cansancio.
Las manos temblorosas. Los dedos llenos de caricias. Las muñecas retorcidas, ensangrentadas, espesas.
En el pecho, en el centro del pecho, una voz ronca, ajada, de caminar lento, parece haber abierto una represa de silencios.
Los labios se contraen hasta morderse. tiemblan tambien, besando un cigarrillo que se amiga, presuroso, con uno mismo, para luego acobardarse en su ceniza.
Y lloro. Lloro sin nombre, sin porque. Lloro por mi. Por mis hombros que se descuadran de mi cuello. Por mi torpeza. Por esa piedra del camino con la que ya he entablado una amistad difusa. Cobarde. Infame.
Lloro por el olvido.
Lloro por haber olvidado como se sentía el dolor.
Por no poder simplemente desvanecerme y hacerme aire.
Lloro, sabiendo que dos lagrimas se haran seis, para luego hacerse veinte, mas tarde una, y, finalmente, silencio.
Lloro fatigado. Atragantado de cariño. Confuso. Harto. Hiriente. Buscando la fuerza en mi vientre para poder desterrarte antes de que te hagas carne y sabiendo a ciencia cierta que vas a estar conmigo un tiempo. El suficiente para que en algún momento vuelva a olvidarme lo que es llorar así.

Deseoso de, aunque sea en este texto, poder dedicarte dos palabras, solo a vos. Decirte que te quiero, soltar un simple... "no me lastimes".

Esto era... casí lo había olvidado.
Esto era tener miedo a enamorarse

4.2.08

"Pretendiendo el mal paso"

Me encontraba la adolescencia temprana, esa adolescencia que algún cínico desvergonzado afirmó que era una edad maravillosa.
Me encontraba esa sensación puber de verme frágil e inexperto. Torpe.

Me encontraba con ella releyendo cada gesto. Obsesionado en encontrarle algún semblante de duda. De incomodidad en el relato.
Estaba sentada, radiante, sobre un sillon gomaespumoso, hablaba y mis ojos se perdian en su encanto de "dejarse ser".
Se soltaba el pelo y sonreía complice y en su sonrisa, la doble trampa del "algotuyomegustaperonoalcanza" me aflojaba la boca que se contraía en muecas desvariadas para no desanudarse en una sonrisa que gritara te quiero.
Sus manos tomaban mis manos, y sus dedos jugeteaban con mi aliento, y en mi cabeza galopaban contradicciones, tratando de refrenarme el impulso inequívoco de lanzarme hacia su beso que no estaba.
Y aguantaba esos dias y las charlas de café, sumerigendome en el putrido fango de la amistad, del cual sabemos, no se sale.
Por las noches me visitaba. Siempre por las noches, y en sus largas charlas de "casiperono" a veces me hacía creer a mi mismo que solo eso me bastaba. Pero cuando bordeaba la madrugada y ella se iba en un taxi presuroso, los dedos temblorosos de tanto alienar el deseo, me recordaban cuanto queria acicalarla entre mis uñas, mutilarla a mordiscos, deshacerla entre mis huesos.

Y ella hermosa... radiante. Al tanto, me decía yo, de todo esto, seguramente espectadora de este partido de tenis entre mi impulso y mi cerebro.
Hablaba, hablaba musica, sonidos... y jugeteaba con sus dedos por las lineas de mi timpano.

Un día, ya harto, elegí desaparecer; elegí desterrarme y desterrarla del éspiral que eran nuestros días. No quería gritarle, no podía gemirle, ya no podía ni escucharla.

Años despues, me encontré encontrandola, aquí, ahora, en mi adolescencia tardía.

"Como me gustabas"- Dijo ella
"Como me gustabas" - Dije yo.

Y el tiempo preterito dijo lo que faltaba.

18.1.08

"De viejas usanzas y formas"

Y es que somos de libro. Vos y yo. Somos de manual de texto.

Y cuando digo vos no me refiero a vos...

No, quedate tranquila... a vos tampoco.

Me refiero a todos los vos que pueda alcanzar la dimensión de mi palabra. Me refiero a este genero uniforme en el que el carraspeo de estos días nos ha transformado.

Que mas puede hacer uno que soltarse en una carcajada lagrimosa cuando se descubre a si mismo siendo parte de ese mismo juego macabro que tantas veces criticó. Uno mas de esta maraña confusa en la que nadamos vos y yo jugando a que no nos importamos. Que otra cosa pretender, sino sonreirme cuando me veo deseandote (Si, ahora si te hablo a vos) solo por el hecho de verte mas distante.
Vos, que justamente, hiciste de mi un monte Olimpo de deidades, solo por el simple hecho de que lo único que te dí, que te regale de mi persona, fue distancia.

Y seguramente vos (Ahora ya no te hablo a vos... sino a vos) pensas que de vos estoy hablando. Pero no. Seguramente de vos voy a estar hablando mas adelante, cuando sienta que ya no te importa si es a vos a quien le estoy hablando. Simplemente porque así somos.

De Libro, de manual de texto.

Y es que en la pesada falta de aquello que se nos hizo costumbre, de aquello que dimos por hecho y magicamente nos quitaron, en ese arañazo de mendigo del cariño...
Ahí nos movemos vos y yo.

22.8.07

"HIstoria de faldas, olores y tequieros "

Recortes humedos, calles de niebla. Colores espesos y el olor de la saliva tibia bailandome en la mejilla.

Un primer beso, en el codo de un sillón que ha quedado destinado a las pulgas de mi perra.
"Hey jude" y mis 13 años acompañan el momento.

Crueles y coquetas negaciones en los timbres del recreo.

Besos de escenario. Flores, y un carruaje de principe sin trono. Sin palacio. Sin reinado.
Soledades y hormonas irresueltas. Noches de sabanas ocultas.

Desesperante primer noviazgo. Penetrantes miradas que congelaban el estío. hasta el viento se ponía timido, se ruborizaba hasta transformarse en el verano. Las manos se multiplicaban, en transpirados azares que perfumaban las almohadas.
Subitamente temblores. Libros que salen expulsados de las ventanas de lo que fue nuestro y ahora se hacia suyo y mio.
Lagrimas.
Lagrimas.
Lagrima.
Lagrim
Lag
...

Ojos abiertos. Mas pelos de barba. Caminos que de tanta tierra se hacen agua.
Un crearse. Un recrearse.Crecen alas, gigantes como barcos.
Y navego.
Paro en Moron.

Timidos besos. Besos de pueblo. De almacen. De tren que se aleja.
Despedida. Despedida simple y de sonrisas. Abrazo cariñoso y avenida Rivadavia dandole fin al cuento.
La barba crece. Me envuelve. Me recubre. Me transforma hasta enterrar mi niño en el olvido.
.
..
...
Se prenden dos velas. Se llenan, hasta ahogarse, las copas de vino.
Y el beso pierde el eco. Se queda adherido a mi boca y no encuentra reflejo en la carne, que pareciera gelida, helada por temores que no busco comprender... pero a la vez comprendo tanto.

Sigo el camino... que se llena de piazzolas y me digo "No habrá mas penas ni olvido".

Vaya a saber que pasaje, que calle sin nombre, de pueblo fantasma, me condujo hasta tu boca. Me transformaste en un lobo... sediento de miel y de deseos.
Me mantuve distante lo confieso. Perdido en la dulce dicotomia de hundirme en tu carne hasta perder el aliento. De zambullirme en un paradisiaco laberinto, de uñas, paredes y palabras, que aun hoy, evocandolas, me hacen deshacerme en un deseo irrefrenable que afila mis colmillos hasta volverlos aguijones.

Camine tres pasos mas.

En ese instante, mis zapatos tan llenos de musgo y de lecciones, se descalzaron. Y en un descuido me encontré desnudo. Sin ni siquiera un pelo de barba que ocultase a ese niño lleno de llantos que, con tanto día a día, procuré calcinar. Sonreí sin pensarlo. Te compré hasta venderme. Y ya sin mi, el vacio me lanzó una carcajada.
Le sonreí.
Me observé, lampiño. Sin aliento.
Exploté en esa sonrisa.
Me vi hermoso.
Me sentí hombre, fragil, humano.

Repaso las hojas de mi cuaderno. Sinatra me susurra, acompañandome.
Y es que cada falda, cada olor, cada te quiero... son recuerdos... que me construyen, me describen, y me han dado...
TANTO
Tanto...

Escucho con atención el tema que suena y corona el momento literario.

"A mi manera"