27.12.07

"12"

Hoy no estoy para escribir. Me obligué a bajar al kiosco de la esquina a comprarme un atado de puchos para acompañar el momento. Me forcé a servir a media asta la copa de vino como para pintar de bordolacea la humareda. Piazzola entona el bandoneon adiosnoneando con pocas ganas, como diciendome que este tema ya lo escuche.
Pero aun así, a medida que los dedos se van deslizando por el teclado, mientras Teo olfatea vaya a saber que aroma perdido en el barro que transpira Buenos Aires en Diciembre... aun así me veo contando incesantemente hasta doce. Recapitulando bajo mandato de luz navideña, cada una de las hojas del calendario. enmohecido en el inevitable balance de fin de año.

Aca estoy. Rodeado por mis paredes, bajo la luz de una lampara que yo mismo me encargué de elegir; aca estoy... todavía con ojos desorbitados ante la suave caricia que es estar en mi casa.
Pareciera que a Teo le gusta Piazzola; se queda pegado al parlante encimismado en el ir y venir del bandoneón y la voz carrasposa del polaco.

Otro trago de vino. Tomar coraje. Recapitular.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 , 10, 11, 12.

¿Perderá melancolía mi relato si me sincero como una persona feliz? ¿Piazzola se sentiría decepcionado de que mi melancolía se torne en algo tan simplón?
No me nace sumergirme en la debacle del analisis frio y dictatorial del mes a mes.

Me vienen caras, las caras de mi gente. Las sonrisas de las reuniones, los llantos de mis amigos, las peleas, los orgasmos, mis desayunos en el bar de la esquina. El diario Clarín. Los ensayos. Una carcajada de Eduardo. Un abrazo con Pedro o con Marian, un "te amooo" de mi hermana. Una charla con mi viejo, una timida caricia a la cabeza de mi vieja.

Pienso.

...

Siempre pienso.

Pienso que a pesar de que en estos momentos de siglo XXI cambalache, en donde el que quiere es un gil, en donde inclusive hasta la palabra cariño suena a una cursilería que se pone en una tarjeta de cumpleaños de mal gusto, tengo ganas de gritarle a cada una de mis personitas todo lo que las quiero. Y que me miren ofuscadas las adolescentes, temblando ante semejante acto impudico y vergonzoso, mientras le mandan a sus novios un mensaje de texto con un "T quiro bldo".

Por lo que... una vez mas, recapitulando.
Si en fin de año se estila desear buenos augurios, aquí les va el mío:
Les deseo que quieran, que se encaprichen, que se desvivan, que se desgarren queriendo, que lloren, que amen, que cuiden, que se cuiden, pero que no sucumban ante el miedo cronico del "que va a pensar". Quieran. Quieranse y quieran.
Y si alguien los mira de reojo, Mirenlo. A lo mejor, quien les dice, con el tiempo, se terminan gritando un te quiero en el medio del colectivo.

1 opinaron al respecto:

Tania Pereyra dijo...

mjmmm...otro final para quienes lo miran asi, una pagina ue se da vuelta en la corta vida amarrada a mis brazos, yo solo recuerdo las caricias y los abrazos por que me pierdo en ellos cuando los tengo...yo he gritado te quiero, pero aveces no alcanza solo con gritar...
Hoy tengo gans de mas abrazos, y a medida que pasa el tiempo quiero mas y mas, pero me conformo con lo formidables que son algunos, lo mismo te dejo en un pequño comentario, se feliz y quere mucho tambien, son satisfacciones que nadie o todos pueden entender...
Besos!