26.1.08

"Umbral"

Hay un momento, entre inhalar y soltar el aire. Un instante irresoluto, en donde se perpetúa una inacción plagada de incertidumbres.
El momento. si se quiere. puede prolongarse, pero finalmente hay una fuerza, burujeante y ascendente que nos somete así sea a pesar de nosotros mismos, a un exhalar inevitable.

Ese mismo momento entre prender o no prender el cigarrillo.
Ese instante en el que el gato baja sus orejas antes de zambullirse hacia adelante.

Hay un instante entre mirarse o no mirarse.
Un revoltijo fluctuante de caminos, de retazos de almohadones y perfumes.
El momento si se quiere, puede prolongarse. Pero irrefutablemente quedará truncado por la valentía trasgresora del primero que se anime o bien por la puerta malparida de algun subte que marca, inobjetable, el desenlace.


Como esa distancia de dos labios susurrantes...

Es ese umbral, que espera el paso preguntandose...

¿Que vendrá?
¿Me entenderá?
¿Que diré?
¿Me escuchará?

Y por mas de que el momento pueda prolongarse...
Por mas que inevitable, llegue el desenlace, cuando esa muerte inobjetable extinga ese vacio que llena de frio las puertas del aliento...

Habrá un despues.

Y en eso si, vale la pena perpetuarse.

18.1.08

"De viejas usanzas y formas"

Y es que somos de libro. Vos y yo. Somos de manual de texto.

Y cuando digo vos no me refiero a vos...

No, quedate tranquila... a vos tampoco.

Me refiero a todos los vos que pueda alcanzar la dimensión de mi palabra. Me refiero a este genero uniforme en el que el carraspeo de estos días nos ha transformado.

Que mas puede hacer uno que soltarse en una carcajada lagrimosa cuando se descubre a si mismo siendo parte de ese mismo juego macabro que tantas veces criticó. Uno mas de esta maraña confusa en la que nadamos vos y yo jugando a que no nos importamos. Que otra cosa pretender, sino sonreirme cuando me veo deseandote (Si, ahora si te hablo a vos) solo por el hecho de verte mas distante.
Vos, que justamente, hiciste de mi un monte Olimpo de deidades, solo por el simple hecho de que lo único que te dí, que te regale de mi persona, fue distancia.

Y seguramente vos (Ahora ya no te hablo a vos... sino a vos) pensas que de vos estoy hablando. Pero no. Seguramente de vos voy a estar hablando mas adelante, cuando sienta que ya no te importa si es a vos a quien le estoy hablando. Simplemente porque así somos.

De Libro, de manual de texto.

Y es que en la pesada falta de aquello que se nos hizo costumbre, de aquello que dimos por hecho y magicamente nos quitaron, en ese arañazo de mendigo del cariño...
Ahí nos movemos vos y yo.

17.1.08

Frenesí de eneros en Buenos Aires


Me siento, enquistado en mi sillon giratorio, casí impulsado por una necesidad extraña, que es la que por lo gral. me lleva a sentarme a escribir en esta pagina.

Ultimamente venía gambeteando con entereza mi sobreanálisis de la vida cotideana, pero la parsimonía con la que por lo general se sucede enero, sobre todo para aquellos que no tenemos un mar de fondo para acompañarla, me sumerge en un estado que se parece al mal humor pero no tiene demasiado que ver.

Es una especie de inyección ironica (dejando de lado que la ironía es la sal de mi vida), pero que ademas tiene un plus. No se si atribuirla a que justamente no estoy vacacionando en ningun lugar que me serene, o simplemente a cuestiones mas orgánicas, pero lo cierto es que me siento en estas semanas como una especie de hombre que protesta; un rebelde de lo cotidiano.
Mi entrecejo se frunce con la misma facilidad con la que pido un Lucky de 20 en el kiosco.
Y sin llegar a transformarme en un contestatario, tengo unas insolitas ganas de protestar por absolutamente todo. Desde el aumento del colectivo, hasta el calor inevitable, pasando por los taxistas que no paran de hablarte de sandeces, o que mi gato me mée un puf.
No se le cruza mejor idea a este cerebro enagenado, que ir a la casa de madre a darle una mano con cosas de su nueva casa. La pregunta se le hizo agua en la boca antes de lanzarmela...

- ¿Que te pasa que tenes esa cara?

- Nada.

- Dale, te conozco ¿que te pasa?

Y esa capacidad de mi madre de, a pesar de tener las mejores intenciones, lograr irritarme con pocas palabras...
- "Ya vas a conocer a una chica como la gente... tranquilo".
El fruncimiento del ceño me lo van a tener que remover quirurgicamente.

(Pero por suerte para esos momentos esta Bob Marley)