7.9.08

"Emigrante"

Si usted detiene su marcha en un día cualquiera de semana y se da la oportunidad. Si se sienta en algún borde de vidriera que le ofrezca un refugio del galopante paso de los días porteños. Si se regala a sí mismo ese recreo y además ese instante transcurre en el barrio de Boedo, haga la prueba, intente lo siguiente: cierre los ojos y escuche. Deje de lado el alboroto de las bocinas. Descarte el ronroneo de los cierres de las carteras. Preste sus oídos tan sólo al eco de los pasos en la avenida. Pasado un rato podrá distinguir unos de otros. Sabrá con certeza separar aquellos que suenan discordantes, presurosos por su llegada tarde, de otros que simplemente danzan suaves y melosos en romántica cita de mediodía. Podrá escuchar pasos que marchan fúnebres, envueltos en tristezas. Otros que pisan fuerte embargados en ira de papeles, trámites y burocracia perpetua.Y justo cuando crea que ha podido distinguirlos a todos, que se ha hecho dueño certero de cada pisada del barrio de Boedo..., escuchará una melodía nueva.

Cada tanto, puede distinguirse entre los pasos navegantes del tumulto, un eco distinto, disonante. Así suenan los pasos del emigrante: hijo acunado por el barrio de Boedo que, aconsejado por la modernidad o la inmediatez, abandonó el nido y embriagado en melancolía sin alcohol, años después, retorna al barrio.

El exiliado se dio a su exilio hace ya mucho tiempo, quizás arropado por la oportunidad de un cómodo loft en Barrio Norte. Tal vez -quién sabe-, su sed de independencia dirigió la “campaña libertadora” a un monoambiente en Balvanera.Lo cierto es que se apartó del rumbo de su origen y se brindó a la tibia empresa exigiéndose a sí mismo dejar atrás el cielo perdido y más allá la inundación. Como estigma y recordatorio, probablemente llevó consigo un tímido orgullo cuervo que estampó en su pasaporte de emigrante y embanderó sonriente en el 95, cabezazo del “Gallego” González mediante.

Lo cierto es que, la pilcha, el celular y las cuotas del banco dejaron atrás su infancia de picados en algún baldío de la calle Cochabamba. La oficina, la hipoteca y el aguinaldo postergaron sin remedio las tardes de Trianón, cerveza y amigos.Varias veces el exiliado apretó los puños y se mordió los labios cuando, en un descuido, su auto trasgredió la frontera de avenida La Plata..., y Directorio se vistió de San Juan.

Hasta que la modernidad se fue mostrando tan moderna que inevitablemente la nostalgia de los años que han pasado lo llevó un día a enfrentarse cara a cara con la arena que la vida se llevó.

Si usted detiene su marcha un día cualquiera, si se regala ese recreo y además ese instante transcurre en el barrio de Boedo, cierre los ojos y preste atención. Seguramente, perdidos en la vorágine del mediodía, escuchará pequeños pasos disonantes. Pasos que observan perplejos y distantes. Escuchará un susurro que se aferra a las baldosas. Que ve hoy su exilio como un destierro. Y en el eco de esos pasos habrá un llanto tímido y hundido por la pesadumbre de un barrio que ha cambiado. Por la amargura de un sueño que murió.

4 opinaron al respecto:

Horario Medellín dijo...

pfff tano... todos deberíamos algun día detener nuestra marcha en ese barrio que nos vio crecer... aunque hoy seamos emigrantes... es bueno escuchar lo que nos dicen los lugares de los que venimos... quizá comprendamos un poquito mejor hacia dónde vamos... digo...

beso!

ccccc dijo...

Estas seguro que el sueño murio?. Escuche hablar mucho de Boedo y me dieron ganas de conocer, dicen que es lindo lugar.

PD Me intriga saber a donde te fuiste todo este tiempo tano, jajaja.

Saludos

Pedro Martín dijo...

Boedo tiene la magia de los barrios porteños, especie en extinción del boom inmobiliario dolarizado.

Taniten, no se olvide que el Gallego González nació en Ferro, mi equipo!!

Le mando un fraternal abraxo de barrio a barrio!!

p. dijo...

(Tanadas es una marca patentada y cualquier intento de violación o plagio sera fervientemente castigado por "mi gente")



por cosas como esta, es que vos y yo somos amigos.

besos, actor mas sepsy de boedo y aledaños!