A los que me dirigen la palabra con esperanzas de que yo degluta un comentario acorde a sus circunstancias...
A los que esperan de mi un ser humano paciente, sereno y ordenado.
A aquellos buenos samaritanos que confian en que recordaré sus cumpleaños.
A los cercanos que se ilusionan con presentarme mujeres que le hagan un golpe de estado a mi soltería anárquica.
A los cotidianos que se abrazan a la idea de volver a verme cotidiano...
Mis disculpas... ando absorto en una meta que me tiñe de verde.
Mil perdones... estoy bañado en la obsesión de un nuevo fallido intento por cambiar el mundo.
Perdón por el olvido, la distancia, y las cejas tensas, preocupadas.
Ando caminando por la vereda de transformar una fantasía en un recuerdo.
Y una meta así devora horas y agendas, compromisos y hasta risas...
Pero les juro que vuelvo...
Ando cerca...
