30.11.08

"Sobre todo si es domingo"

Puede ser un día cualquiera,
sobre todo si es domingo,
que un recuerdo clave su furia en tu cabeza.
Y un grito ahogado en tu vientre se retuerza.

Puede ser un día cualquiera,
pero es mucho mas silencio si es domingo.
Y las palabras no dichas arden en la garganta seca.
Tu cara se me aparece neutra en la humedad del mediodía.
Aparece y escucha pacientemente,
todo lo que mi cobardía se atragantó con sutilezas.

Podria ser otro día,
pero justamente es un domingo.
Y mi mano se astilla bofetadas.
Mis hombros llueven, cansados de tanto cansancio.
Tan indiferentes como falsos, mis ojos se declaran pardos.

Me muerdo los labios.

Me muerdo los labios y es domingo.
Y tu nombre, de arrebato, me toma por sorpresa.
Se me aparece ciudadano.
Abraza mis represas, y me siento perpetuo y peligrosamente flaco.

Y camino por el barrio
y las familias con sus hijos me dan nauseas.
Y los bares y el partido me dan asco.
Y vomito.
Le vomito nuestros momentos al asfalto.
Y el agua destiñe el ocre recuerdo, lleno de bilis y de desencanto.

Y corro.
Corro agitado por la calle mientras los árboles me lloran su rocio.
Corro hasta quedarme sin aire.
Y le pido al calendario que me cure de domingos el dolor.
Que me acune con su viernes por la tarde.

Me grito a mi mismo - ¡No la extrañes! -

Y es que no hay mejor día que un domingo para traicionarse.

27.11.08

"Carta a Juan Carlos, Epílogo"

Buenos Aires, 29 de Mayo de 1999
Querido Juan Carlos:
Ante todo quiero pedirte disculpas por no volver a escribirte durante tanto tiempo. No se si habrás leido mi carta, dado que no tuve respuesta. Aunque también comprendo que te debe haber sido dificil responderme. Probablemente pensarás que me volví loco. Aunque si pensaste eso deberías haberme llamado para cerciorarte.
Lo cierto Juan Carlos, es que estoy bien. Muy bien de hecho. Desde aquella carta en la que te escribí pasaron muchas cosas. Con el devenir de los dias, las semanas... los meses, fuí acostumbrandome a llegar a mi casa luego del trabajo y encontrarme al Avestruz jugando damas chinas, o absorta mirando cine francés.
De a poco fuí callando mis preguntas acerca de como un avestruz había entrado a mi casa o aun mas, de como era capaz de ir a comprar el diario, encender la televisión o prepararme un té.
Obsecuentemente fuí accediendo a mí nueva rutina y con el tiempo hasta llegué a angustiarme cuando algunas noches el pajarraco llegaba tarde y no me recibia con sus graznidos.
Una sola vez me animé a contarle a alguien de todo esto. Fue cuando Usuriaga, de contaduría, me invitó a jugar al fútbol. Le contesté que no podía, que tenía que estar a las 8 en mi casa. Me preguntó tantas veces porqué estaba obligado a volver a mi casa a esa hora, que casi sin darme cuenta le conté todo. Me miró perplejo, y sin articular demasiadas palabras tan solo atinó a decirme "Voy con vos. Quiero verla". Al principio me negué. Pero su voz estaba tan llena de incredulidad, que, enardecido, casi terminé exigiendole que me acompañe y la vea.
Cuando llegamos la zancuda no estaba en casa. Me excusé diciendo que muchas veces se demoraba. Usuriaga me miró pesado, me palmeó la espalda y se fue sin decir mas.
El avestruz llegó al rato, con un pollo al spiedo de la rotisería de la vuelta.
Lo cierto, Papá, es que ya no me importa lo inverosimil de mi situación. No me importa que Usuriaga no me crea. Pero quisiera, si podés, que vengas a visitarnos. Le hablé mucho de vos al Avestruz. También le conté de nuestra pelea. Y si... ya sé, vas a decir que estoy loco, pero creo que te llevarias muy bien con ella.
Ultimamente vuelve tarde. Cada vez mas tarde. Cada vez mas parca, mas callada.
Ayer finalmente me atreví a preguntarle algo que me viene rondando hace varios dias por la cabeza.
"¿Te vas a ir?" Le dije.
No me devolvió ni un graznido.
Espero tu respuesta Juan Carlos. Mandale un beso grande a Mamá. Cuidense mucho.
A.

22.11.08

"Carta a Juan Carlos. Capitulo III"

Para aquellos que no han leido los capitulos anteriores:

Capitulo I
http://tanadas.blogspot.com/2008/05/carta-juan-carlos-capitulo-i.html

Capitulo II
http://tanadas.blogspot.com/2008/05/carta-juan-carlos-capitulo-ii.html


Desde la ventana de mi dormitorio, observé petrificado, como el cielo empetrolado se iba tornando celeste y diáfano. No existe sonido en el mundo mas agobiante que el de un despertador que no despierta, sino que mas bien anuncia el fín de una noche de desvelo. Me apresuré a apagarlo y lentamente me incorporé de la cama con el mayor sigilo posible. Me sobresaltaba pensar que el crujir de la madera despertara al Avestruz.
Abrí precavido la puerta del dormitorio. Un silencio cristalino inundaba mi departamento. Me acerqué con pasos cortos hasta el living.

Nada. El ave no estaba.
Nada en la cocina ni en el baño.

Lo cierto es que suspiré de alivio, pero me preocupaba mas la idea de haber imaginado todo, que haber compartido mi casa con un Avestruz durante dos días.
Tenía una hora para llegar al trabajo, así que no tenia tiempo para debates conmigo mismo. Me dí una ducha rapida para despegarme las sabanas del cuerpo. Peinarme frente al espejo, desodorante, ajustarme el tiro del pantalón. Abrochar hasta el final la camisa. Anudar la corbata hasta ahorcar con el nudo la incertidumbre y el cansancio. Salir del baño.

y ahí estaba, Juan Carlos.
Con el diario La Nación bajo un ala, y una copia de las llaves de mi casa bajo la otra, mirandome desganada y con soberbia, esa puta Avestruz de mierda, que no se como carajo vino a parar a mi departamento.
Grite. Grite un aullido lleno de ira y de sorpresa.

El ave respondió con un graznido autoritario, revoleandome el suplemento "Arquitectura" por la cabeza. Enmudecí. No se como pero entendí que debia sentarme. Así lo hice sobre la mesa del comedor. Miré perplejo como el pajaro zancudo me preparaba un té de manzanilla. Tal cual a mi me gusta.

Desayunamos juntos y en silencio.

18.11.08

"La puerta de chapa"

Siendo de confianza, la encargada del edificio limpia parsimoniósamente, las casas de algunos de los inquilinos.
Como cualquier mediodía de Martes, Alicia le golpea la puerta al 2do B. Pero este Martes nadie le responde. Desde mi casa (El 2do A) puedo escuchar, desde hace media hora, el llamado de Alicia.

- ¡Abuela..! ¡Abuela..! - La puerta de chapa resuena ondulandose bajo el puño agrietado de la encargada. A medida que el tiempo pasa y nadie responde, el silencio libera un azar sombrio.

Golpean mi puerta.

Yo, que he estado observando la escena refugiado bajo la confortante manta de mi mirilla, atiendo a sabiendas de lo sucedido.

- La abuela no responde. ¿No podría usted llamar a Norma, la del consorcio, que tiene las llaves? -
- Si, claro. - Digo. Aunque por dentro quisiera no verme involucrado en una escena de tan tragico final anunciado.

Poco tiempo despues llega Norma. Con manos temblorosas se desespera en poner la llave en el cerrojo. La puerta se abre y el final es el previsto.

La abuela yace muerta en el suelo, abrazada por un charco de pis. El sonido del televisor con el programa de la tarde, repleto de aplausos y alegria, contrasta mortuoriamente con la escena. Pareciera ese sonido una ridicula burla hacia la abuela. Un olor fétido y humedo embadurna las paredes y las cajoneras. Al parecer la abuela ha muerto luego de hacerse encima y patinarse sobre su propia orina.

Patinarse sobre su propia orina.

El final de una mujer que ha vivido noventa y pico de años. Una mujer que fue madre, que cocinó almuerzos, que fue amiga, que rió contando chistes, que lloró por desamor, que se sonrojó, gritó, cogió, votó 22 Presidentes, arregló costuras, abrazó nietos.

Murió patinandose sobre su propia orina.

Poco tiempo despues, el SAME y la policia.

Vuelvo a mi casa perplejo y con mi remera sucia de silencio. Atino apenas a sentarme y prender un cigarrillo.

¿La abuela hubiera vivido de la misma forma cada día de su vida si hubiese sabido que el final que le aguardaba era morir patinandose con su propio meo?¿Hubiera vivido con tanta dedicación si hubiese sabido que le esperaba una muerte tan solitaria y ridiculamente deshonrosa?

Y consumiendome en una última pitada de cigarrillo, me doy cuenta. La muerte, esa perpetua desconocida que ronda callada cada uno de nuestros dias, no tiene nada de honorable. No existe manera alguna de morir honorablemente. Solo se puede, en el mejor de los casos, vivir honrando la vida.

10.11.08

"¿Para qué?"

Para pisar un escenario... y que en tu cuerpo burbujee el esqueleto.
Para levantarse a la mañana... desayunar y leer el diario.
Para leer y descubrir que todo aquello que pensabas... está secundado.
Para no estar de acuerdo y discutir fervientemente.
Para cortarse las uñas con el alicate.
Para clavarle los dientes a un par de labios y deshacerse en la agonía del deseo.
Para fumarse el pucho de después.
Para caminar por corrientes y entrar en los saldos de libros.
Para ponerse las ojotas en primavera.
Para enamorarse de ellas en los colectivos.
Para llorar, por el tango y por el vino.
Para Cortazar, Piazzola, Sinatra, Miles Davis, Bob Marley, Pink Floyd, Kundera, Kafka, Garcia Lorca, Chejov, Spinetta... (y siguen los apellidos).
Para la lluvia en la cara, y el rocio.
Para querer y no poder y seguir queriendo.
Para hacer, enchastrar, colorear, componer, romper y seguir componiendo.
Para comerse una bondiola de cerdo.
Para callarse y disfrutar de ese silencio.
Para viajar y perder el calendario hasta el regreso.
Para gritar un gol de San Lorenzo.
Para lagrimeos parcos de tu viejo.
Para que tu vieja se deshidrate en un abrazo.
Para que incluso, cuando nada alcanza, cuando el mundo te vomita su melanco y uno se encarcela en el feretro del desencanto... baste con recordarse el para que... desperezarse...

...

Y amanecer.

7.11.08

"Versión compacta de zeitgeist"

para la versión completa www.zeitgeistmovie.com

"Bronca"

Ira
Desdén
Enojo
Estoy enojado
Apático
Venenoso
Agrio
De puños cerrados
Ironico
Alejado
Como perro que ladra
Como perro que ladra y si muerde
Rabioso
Dolido
Espantado
Silencioso
Fragil
Apurado
Raudo
Atento
Callado
Fragil
Molesto
Abochornado
Incredulo
Violento
Salvaje
Irresuelto
Fragil
Solitario
Como aullido de lobo
Como aullido de lobo estepario
Como animal que ha caido en la trampa
Como cazador que se ha visto cazado

2.11.08

"Sincericidios"

¿Que empetrolado y oscuro submundo hay detras de los silencios de los otros?
¿Que oculta el extraño detras de su sonrisa afable?
¿Hasta que numero cuenta el miedoso antes de explotarle un beso en la cara a su enamorada?
¿Hasta 4 alcanza?

Corrupto de miedo y de desencanto, uno va armando colecciones infinitas de disfraces aceptables. Va limando su dramática melancolía hasta afinarla, rehacerla y convertirla en meloso trago de vino y jazz atemporal.
Su desesperado desasosiego se ablanda hasta ser solida desesperanza.
El romantico empedernido se rencarna en frio maniquí de vidriera.

Otras bondades y verdades estan mejor vistas.
La ironía. La templanza. El caracter. Hasta la embriaguez de la ira es mejor considerada que la lagrima.
La timidez se arropa con resuelta confianza. Los dolores y las marcas con indiferencia y hasta arrogancia.

Hasta que nos llega el otoño. Y en una tarde un poco descuidada, como hojas, se nos caen las defensas. No se sabe si es el otro el que ha sabido derrumbarlas, o ha sido uno que, con los tendones vencidos, sediento de abrazos y de olvido soltó las riendas y cedió el sincericidio.

Y entonces, dos ojos pardos clavan sus aguijones. Y uno se siente un bebé en una canasta.
Aterrado, pero libre. Borracho de vertigo. Preso en su propio cuerpo. Diminuto ante esos ojos que todo juzgan y a la vez manso ante la adrenalina de lo inevitable.

Y entonces, todo queda librado al peligroso azar del otro. A ese ajeno que se nos hace incontrolable. Pero si ese también se pierde en la aventura del sincericidio, conocerse, es una primavera digna de añorarse.