Sumergido en una de esas busquedas nausea(a)bundas en las que uno se embarca, solo por el hecho de obligarse a abandonar la casa un viernes a la noche, tocan vivir todo tipo de pseudo-aventuras.
La escena podría (aunque no suele suceder) acontecer siempre en la misma mesa, del mismo bar, con la misma ropa y la misma cara de hartazgo. Las que cambian (aunque pareciera que son siempre las mismas) son ellas.
Las mujeres calladas, de espiritu solemne y mirada inquisidora. De esas que te observan con cara de "entreteneme" y uno cual bufón de la corte se ve forzado a la agobiante tarea de "divertir" y, hasta en casos mas graves, de "sorprender".
Las chicas Freud, que, enmascaradas bajo antifaz con aumento, someten a análisis exaustivos y desgastantes, comentarios como "pasame un pancito".
Las hijas de la pseudomodernidad, que se embadurnan en falsa independencia, hacen bandera de su derecho a voto y entienden feminismo como "Si me abris la puerta o pagas la cena sos un gorila nacido en los años cincuenta que usa a las mujeres como adorno".
También estan, por supuesto, las "llamamellamamellamamequepasaquenomellamaste", las hijas del rock and roll, que lo miran a uno como si fuese un falo erecto que a veces emite sonidos muy similares a las palabras, las de agenda inaccesible...
En fin, una gama incalculable de especimenes deplorables que lo hacen sentir a uno Tom Cruise, y no precisamente por la facha sino por estar embarcado en una nueva "Mision: Imposible".
No conforme con tener que someterse a esta inagotable cantera de alienigenas, en la busqueda de una mujer normal, uno también tiene, cuando encuentra finalmente esa normalidad, una cantidad de pruritos a los cuales ha llegado con el paso de los años:
Que tenga sentido del humor, que sea interesante, linda, pensante pero no exaustivamente intelectual, que no tenga fobias a la hora de expresar cariño, que sea espontantea, que haya quimica, piel y buen sexo. Que le guste despertarse a la mañana y leer el diario. Que no se haga la complicada. Que no sea tan simple.
Las posibilidades entonces, retacean aún mas y es ahí en donde uno comienza a mirar realmente con amor a su delivery de comida china y al DVD club que abrieron en Av. Independencia.
Y entonces, justo cuando ya estabas por ir a alquilar la temporada 2 de Dr. House... aparece ella.
211 FEB 2020
Hace 6 años.
