27.2.08

"Atitulado II"

Me vengo perdiendo.
Entre sabanas ajenas
palabras
conclusiones y quimeras.

Completamente perdido.
Envuelto
entre medio de quejidos
y estaticos sillones
que me entrelazan.

Abrazado por costumbres.
Por llanto.
Por tierra.

Estoy perdido.
Arropado entre mis tripas
soy ceniza de un cuento que no acaba

Tan perdido
que he perdido el camino
que me lleva al renglon siguiente.

No lo encuentro.



.......................Escribo



................................raudamente



................... donde puedo........................

.


.......................Como viene.




Y es que perderse
ya se hizo vicio.
Un vicio de pitadas.
De necia soledad enajenada.

De gustosos
melancolicos silencios
que me zumban.
Me ensordecen.
Me lastiman.

Y dichoso
prontamente
me presto a la rutina de perderme

y nuevamente...

Tan perdido
que he perdido el camino
que me lleva al renglon siguiente




.
(Ad infinitum)

18.2.08

"Acerca de la plata que se gasta en taxis"

Una vez mas me estoy volviendo.
Una vez mas me esfuerzo en buscar una situación que tengo la certeza de que llegará a mal puerto.

Una hora antes llegaban ellas al depto de mis amigos. Y, lo que era una conjunción de desorden, olor a verano en las axilas y un poco de Playstation, se ha transformado raudamente en una casa "welcome ladies" con axe y pelos mojados por duchas de último momento.
Uno de mis amigos ( el mas amigo de todos ellos) y yo, primero rehuimos de la situación. Tomamos mate en la vereda de la casa, exiliandonos de la rutina de levante que acontece en el living.
Pero, un codigo de caballeros nos impulsa a abalar con nuestra presencia al grupo que, puertas adentro, se esfuerza por llevarse una presa del ritual.

Una de ellas, morocha, ríe. Ríe como un estruendo. Su rebuzno colma todo el barrio de La Paternal, dejando sin aire a cualquier sonido que quiera timidamente, hacerse un espacio.
Me mira. Nota mi silencio. Me convida a participar de la charla. Le sonrío, simulando timidez. Hago un esfuerzo. Intento desesperadamente buscar un aliado en mi tormento. Mi amigo, es mas fuerte. Ha hecho caso omíso de los llamados de las presas a participar de la cacería. Se mantiene indemne, aunque notoriamente harto, apartado escuchando musica. O, mas bien intentando escucharla, ya que los rebuznos de la risa estentorea de la morocha van creciendo, agitando los cimientos de la casa antigua de Paternal.
Otro de mis amigos, que se siente evidentemente comodo en el ritual (o así lo hace parecer muy naturalmente) intenta fortalecerme y me transforma en el centro de atención por unos instantes. Incomodos. Horribles. En donde las miradas de ellas se vuelcan en mis huesos fragiles. Otra de ellas, que tiene un flequillo cortado drasticamente por un leñador enceguecido en rivotril, intenta esbozar unas preguntas que me despiertan tanto interes como una clase de contaduría.

Mi amigo, el primero, ha desistido. Aprovechó mi descuido para huir a dormir a su cuarto, cerrando con llaves, trabas y pestijos, su puerta y cualquier posiblidad de abstracción de las preguntas de flequillo de hacha o los rebuznos de la morocha.

Momentos despues, mientras la cumbia ha ganado terreno, mi celular, un radiotaxi, la espera y la huida.

Mientras vuelvo por Av. Gaona y de fondo se escucha FM Aspen, me pregunto cuantas veces tendré que intentar que me agraden estos rituales, antes de darme cuenta de que definitivamente, terminan siendo, siempre, una inversión en radiotaxis.

14.2.08

"Sea sincero"

Querido amigo; cuando lea esta enumeración aleatoria (o no tanto), sea sincero, consigo mismo sea sincero. Puede que se encuentre a si mismo en un punto. puede que se encuentre a si mismo en varios. Pero no caiga en el egocentrismo barato de decir que ud. no es de estos. Nos transformaria, a todos aquellos que nos dignamos a sincerarnos, en pollos mojados que buscan cobijo (aunque sinceramente eso seamos).

  • El que grita en las reuniones todo el tiempo, esta buscando que lo quieran.
  • El que enumera autores sumergidos en el anonimato, esta buscando que lo quieran.
  • La que se tatua el cuerpo como si fuese un cuaderno, esta buscando que la quieran.
  • El que mira de soslayo en el boliche, juzgando como bailan la macarena, esta buscando que lo quieran.
  • La que me mira fijamente en el colectivo, con su novio al lado, esta buscando que la quieran.
  • El que responde siempre con desgano, esta buscando que lo quieran.
  • La eterna soltera, que hace bandera de su independencia, esta buscando que la quieran.
  • El que se sumerge en su mp3, esta buscando que lo quieran.
  • El que se queda con las manos tiesas cuando recibe un abrazo, esta buscando que lo quieran.
  • Los dos que estan sentados al lado mio en el cafe, sin saber que decirse, estan buscando que los quieran.
  • El que se baja series de internet, y las copia en dvd, esta buscando que lo quieran.
  • El que toma fernet sin parar, riendose histrionicamente, esta buscando que lo quieran.
  • Mientras escribo esta lista, estoy buscando que me quieran.
  • La que quiere ser actriz y estudia solo clown, esta buscando que la quieran.
  • El que lee esta lista, seguro de que no se esta encontrando hasta aca, esta buscando que lo quieran.
  • El que habla fuerte por celular en el colectivo, esta buscando que lo quieran.
  • Los que miran Lost y no paran de hablarle de la serie a todo el mundo, estan buscando que los quieran.
  • El que cree que buscar que lo quieran esta mal y lo vive, mientras lee, como una agresion, esta buscando que lo quieran.
  • Ella, que habla cuatro horas por msn, esta buscando que la quieran.

Estamos todos, tan ocupados buscando que nos quieran...

¿Sera por eso que sabemos tan poco de querer?

4.2.08

"Pretendiendo el mal paso"

Me encontraba la adolescencia temprana, esa adolescencia que algún cínico desvergonzado afirmó que era una edad maravillosa.
Me encontraba esa sensación puber de verme frágil e inexperto. Torpe.

Me encontraba con ella releyendo cada gesto. Obsesionado en encontrarle algún semblante de duda. De incomodidad en el relato.
Estaba sentada, radiante, sobre un sillon gomaespumoso, hablaba y mis ojos se perdian en su encanto de "dejarse ser".
Se soltaba el pelo y sonreía complice y en su sonrisa, la doble trampa del "algotuyomegustaperonoalcanza" me aflojaba la boca que se contraía en muecas desvariadas para no desanudarse en una sonrisa que gritara te quiero.
Sus manos tomaban mis manos, y sus dedos jugeteaban con mi aliento, y en mi cabeza galopaban contradicciones, tratando de refrenarme el impulso inequívoco de lanzarme hacia su beso que no estaba.
Y aguantaba esos dias y las charlas de café, sumerigendome en el putrido fango de la amistad, del cual sabemos, no se sale.
Por las noches me visitaba. Siempre por las noches, y en sus largas charlas de "casiperono" a veces me hacía creer a mi mismo que solo eso me bastaba. Pero cuando bordeaba la madrugada y ella se iba en un taxi presuroso, los dedos temblorosos de tanto alienar el deseo, me recordaban cuanto queria acicalarla entre mis uñas, mutilarla a mordiscos, deshacerla entre mis huesos.

Y ella hermosa... radiante. Al tanto, me decía yo, de todo esto, seguramente espectadora de este partido de tenis entre mi impulso y mi cerebro.
Hablaba, hablaba musica, sonidos... y jugeteaba con sus dedos por las lineas de mi timpano.

Un día, ya harto, elegí desaparecer; elegí desterrarme y desterrarla del éspiral que eran nuestros días. No quería gritarle, no podía gemirle, ya no podía ni escucharla.

Años despues, me encontré encontrandola, aquí, ahora, en mi adolescencia tardía.

"Como me gustabas"- Dijo ella
"Como me gustabas" - Dije yo.

Y el tiempo preterito dijo lo que faltaba.